
La mítica eléctrica de KTM acaba de renovarse por completo. Tras una década dando guerra por el monte, la Freeride E 2027 llega a los concesionarios este mes de abril con cambios que van mucho más allá de una simple cara bonita. La idea de la marca austriaca es clara: que puedas disfrutar del barro con una moto que pesa poco, no hace ruido y, sobre todo, no te da dolores de cabeza con el mantenimiento.
El motor es el gran protagonista de esta nueva generación. Es una unidad eléctrica muy compacta que entrega una potencia máxima de 19,2 kW (unos 25,7 CV) y un par de 37 Nm. Al ser eléctrica, la fuerza llega de golpe en cuanto giras el puño, lo que ayuda un montón a subir cuestas complicadas o salir de curvas cerradas. Además, el motor está totalmente sellado contra el agua y el polvo, así que puedes cruzar ríos o lavarla con manguera sin miedo a que nada se rompa.
En cuanto a la autonomía, KTM ha escuchado a los usuarios. La nueva batería de 5,5 kWh permite disfrutar de entre "dos a tres horas de tiempo de conducción típico de estilo Enduro". Un detalle muy práctico es que la batería es intercambiable y se puede quitar en menos de diez minutos. Si tienes una segunda unidad cargada, la diversión no tiene por qué parar. Para cargarla en casa, necesitas unas ocho horas con un enchufe normal, aunque con el cargador rápido opcional se puede tener lista en solo una hora y media.
La marca asegura que la durabilidad está garantizada. Según sus pruebas, los "pilotos pueden contar con 5,5 kWh de la innovadora tecnología intercambiable" y la batería aguanta más de 1.000 ciclos de carga antes de bajar al 80% de su capacidad. Es decir, que tienes batería para rato antes de empezar a notar que dura menos de lo normal.
El chasis también ha cambiado. Ahora es de acero al cromo-molibdeno y utiliza el motor y la batería como parte de la estructura para que todo el conjunto sea más rígido y ligero. El resultado es una moto que pesa solo 112 kilos, una cifra bajísima que hace que moverla por senderos estrechos sea casi como jugar con una bici. El subchasis trasero, por su parte, mezcla aluminio y nylon reforzado para ahorrar cada gramo posible.


La electrónica es bastante sencilla de usar. Tienes tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport, que cambian la entrega de potencia según lo que necesites. También puedes ajustar la recuperación de energía en tres niveles. Si eliges el nivel alto, la moto frena más al soltar el acelerador y aprovecha para recargar un poco la batería, algo que viene de perlas en las bajadas largas.
En la parte ciclo, KTM ha montado componentes de primera. Lleva una horquilla WP XACT de aire de 43 mm, que es genial porque puedes ajustar la dureza tú mismo con una bomba según tu peso. Detrás monta el conocido sistema PDS con un amortiguador WP XPLOR que tiene 250 mm de recorrido. Para los frenos, han confiado en Braktec, con la particularidad de que ambos se manejan desde las manetas del manillar, dejando los pies libres solo para apoyarte.


La ergonomía está muy cuidada, con un asiento que se queda a 910 mm del suelo. Aunque parezca alta, la moto es tan estrecha que es fácil llegar al suelo con los pies. Toda la información de la ruta se ve en una pantalla LCD pequeña pero clara, la misma que usan las KTM de competición, que te dice la velocidad, la batería que te queda y el modo que llevas puesto.
Esta nueva KTM Freeride E 2027 aterrizará en las tiendas esta primavera. Aunque todavía no hay un precio oficial cerrado para nuestro mercado, todo apunta a que andará cerca de los 13.000 euros.
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