El motociclismo europeo ha decidido mover ficha en un momento clave. Con la movilidad, el medio ambiente y la seguridad vial en el centro del debate político, la FEMA y la FIM Europa, junto al Consejo Nacional de Motociclistas, han unido fuerzas para presentar una declaración conjunta que recoge hasta 17 posiciones estratégicas con las que pretenden influir directamente en los legisladores europeos. ¿Qué significa esto a efectos prácticos? Que puedan cambiar las motos en Europa, pero de verdad.
No es un documento cualquiera. Es, en palabras de sus impulsores, una hoja de ruta construida sobre experiencia real, datos y una idea clara: que la moto deje de ser un actor secundario en la toma de decisiones. Las tres organizaciones representan a decenas de colectivos y millones de usuarios en Europa, y su mensaje es directo: el motociclismo debe ser reconocido como una pieza clave dentro de la movilidad actual y futura.
Entre las principales líneas del documento, destacan cuestiones que llevan años sobre la mesa, pero que ahora se presentan de forma coordinada. Desde el reconocimiento de la moto como medio de transporte principal, hasta la necesidad de diseñar infraestructuras pensando en vehículos de dos ruedas. También ponen el foco en la seguridad, pero con un enfoque distinto al habitual: más formación y educación, y menos dependencia exclusiva de inspecciones o medidas punitivas.
En el terreno tecnológico, el mensaje es claro: las ayudas electrónicas deben mejorar la seguridad, pero sin sustituir al piloto. Se insiste en que sistemas como los asistentes de conducción no deben interferir en elementos clave como el acelerador o la dirección, y que cualquier tecnología implementada debe ser capaz de detectar correctamente a las motocicletas antes de su aprobación.
Además, el documento abre la puerta a un enfoque más amplio en materia de emisiones. Lejos de centrarse únicamente en la electrificación, defienden soluciones tecnológicamente neutras que incluyan combustibles alternativos. También recuerdan un aspecto poco habitual en el debate: el largo ciclo de vida de las motocicletas, que reduce su impacto ambiental global frente a otros vehículos.
Las 17 posiciones también abordan aspectos muy concretos del día a día del motorista: desde la necesidad de adaptar las barreras de seguridad para hacerlas menos lesivas, hasta garantizar que elementos como marcas viales o reductores de velocidad no comprometan la tracción. Incluso se pone sobre la mesa el derecho de los usuarios a acceder a la información de mantenimiento y a los datos generados por sus propias motos.
Otro de los pilares es la formación. Las organizaciones critican implícitamente los sistemas actuales al reclamar que la enseñanza inicial se centre en habilidades reales de conducción segura, y no únicamente en superar un examen.
Jesper Christensen, responsable del grupo de trabajo conjunto, resumió el espíritu del documento: "Estos documentos de posición conjunta ayudan a las autoridades y a los responsables políticos a tomar decisiones sensatas e informadas en beneficio de todos los usuarios de la vía pública, incluidos los motociclistas. Esta alianza representa a 77 organizaciones de motociclistas. Los documentos se basan en millones de kilómetros de experiencia en carretera, investigación científica y, sobre todo, sentido común, con el objetivo de crear un entorno seguro para todos".
Desde FEMA, su secretario general Wim Taal reforzó esa idea con un mensaje de unidad: "Me enorgullecen los documentos de posición conjuntos elaborados junto con nuestros socios de FIM Europe y la NMC. No se trata solo de puntos de vista compartidos, sino de un compromiso unificado para defender el motociclismo en un periodo de importantes cambios políticos, ambientales y tecnológicos. A través de ellos, destacamos el papel del motociclismo en la movilidad sostenible y la necesidad de una legislación justa y realista".
En la misma línea, Dimitri Margaritis, desde FIM Europa, puso el acento en la cooperación: "Estos documentos de posición demuestran la importancia de la cooperación entre las organizaciones de la comunidad motociclista europea. Mediante la convergencia de nuestros puntos de vista, podemos ofrecer propuestas claras y útiles a los legisladores europeos".
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La iniciativa, además, no se limita al ámbito comunitario. Craig Carey-Clinch, desde el NMC, dejó claro que su alcance va más allá: "Si bien los documentos se centran en la legislación europea, muchos de los temas también son de relevancia directa para el Reino Unido y otros países. Esto subraya la importancia de colaborar para desarrollar posturas sólidas y coordinadas sobre cuestiones clave para los motociclistas".

