
¿Te imaginas una moto que sepa cómo es la curva antes de que entres en ella? Pues eso es exactamente lo que promete la Guruma 1000RR. Presentada durante la feria tecnológica AWE de Shanghái en lugar de un salón de motos, esta deportiva china de 150 CV llega con un ordenador de a bordo capaz de leer el terreno. Han cogido los radares de los coches más avanzados y los han metido en un chasis que nos resulta muy familiar.
Detrás de este proyecto está el grupo Fengxun, una empresa tecnológica gigantesca que ha decidido que su estreno en el mercado sea a lo grande. Han diseñado un modelo que destaca por su inteligencia artificial, capaz de echarle una mano al piloto en situaciones donde el ojo humano a veces no llega. Es una apuesta clara por la seguridad activa, aprovechando que la electrónica está más barata y avanzada que nunca.
En la presentación, los responsables de la marca no se cortaron al definir sus nuevos vehículos -incluyendo un dron de carreras donde cabe una pasajero-, como productos "disruptivos". La estrella, por supuesto, fue la 1000RR, una moto que aseguran que va a cambiar la forma en la que entendemos los viajes por carretera gracias a su capacidad para analizar todo lo que pasa a su alrededor.
Si echamos un vistazo a su motor, estamos ante una tetracilíndrica de 1.051 cc. Esta mecánica entrega 150 CV, una cifra por debajo de lo habitual en el segmento que le permite alcanzar los 260 km/h. Aunque los números no impresionan, lo que realmente importa aquí es el "cerebro" que gestiona esa fuerza.
La parte técnica, como el chasis o el basculante de un solo brazo, recuerda mucho a lo que hace QJMotor con las patentes de MV Agusta.

La verdadera magia está en el radar de ondas milimétricas y su sistema de seis ejes. Según explicaron desde Guruma, han cogido la tecnología de los coches autónomos y la han metido en una moto por primera vez. Este equipo permite un control total del entorno en 360 grados. La moto sabe en todo momento si tienes a alguien en el ángulo muerto o si te acercas demasiado rápido a un obstáculo.
Uno de los puntos más llamativos es que el sistema no se limita a mirar. La marca afirma que la IA puede incluso "prever la curvatura de las curvas y cómo cambia el agarre del asfalto". Esto significa que la moto analiza el suelo y te avisa si la carretera está más resbaladiza de lo normal antes de que metas la rueda, algo que podría evitar muchísimos sustos en días de lluvia o en zonas con parches de aceite.


Todo esto funciona gracias a un ordenador central muy potente que recibe actualizaciones de forma inalámbrica. Al igual que haces con tu móvil, la moto se descarga mejoras de software para que las ayudas a la conducción sean cada vez más precisas.
Por fuera, la moto tiene un aire italiano innegable, especialmente por las cuatro salidas de escape que asoman por debajo del colín. También han enseñado una versión con un faro redondo y líneas más curvas para los que prefieren el estilo retro -quizás demasiado inspirada en la MV Agusta Superveloce-, aunque por dentro lleva exactamente la misma tecnología punta que su hermana deportiva.
Leer también: El gadget de 5 cm que ya viene en tu próximo casco y que puede salvarte la vida
De momento, nos toca esperar un poco para saber cuánto costará y cuándo la veremos por las calles. Guruma no ha dado fechas concretas ni precios para el mercado europeo, pero está claro que han venido a jugar fuerte.

