MotoGP ha salido al paso de la polémica que dejó su regreso a Brasil convertido en un fin de semana caótico, con cambios constantes, reparaciones de urgencia y muchas dudas sobre el estado real del circuito. Tras la investigación, Dirección de Carrera ha publicado un comunicado explicando qué ocurrió realmente bajo el asfalto de Goiânia.
La versión oficial apunta a una combinación de factores inesperados. Por un lado, el campeonato habla de “lluvias sin precedentes” que afectaron directamente a las obras finales del trazado. Pero el elemento clave fue otro mucho más difícil de prever: “El colapso de un antiguo sistema de alcantarillado no documentado bajo la pista”, que provocó el socavón detectado el sábado.
Ese agujero, que obligó a modificar el programa del fin de semana, apareció en plena recta, aunque desde MotoGP aseguran que “afortunadamente estaba fuera de la trazada” y pudo repararse a tiempo para continuar la actividad.
Sin embargo, los problemas no se quedaron ahí. Ya el domingo, con la actividad en marcha, el asfalto volvió a dar señales preocupantes: “La degradación localizada causada por el calor y la acción en pista se hizo evidente”, reconoce el propio comunicado, confirmando que la superficie no estaba respondiendo como se esperaba. La situación obligó a trabajar contrarreloj hasta minutos antes de la salida y terminó con una decisión clave: recortar la carrera. “En interés de la seguridad, Dirección de Carrera decidió reducir la distancia a 23 vueltas”, explican desde MotoGP.
El campeonato también quiso aclarar cómo se gestionó esa decisión, asegurando que “los equipos fueron informados inmediatamente del cambio por el personal de IRTA en cada fila de la parrilla”, aunque en la práctica muchos pilotos apenas tuvieron margen para reaccionar o replantear su estrategia.
Por último, MotoGP recuerda que el proceso de homologación de circuitos no depende directamente de Dorna, sino de la FIM, y que comienza más de un año antes de cada evento, dejando entrever que la responsabilidad no recae únicamente en la organización.
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Más allá de las explicaciones, el regreso de Brasil ha quedado marcado por un fin de semana lleno de imprevistos: inundaciones, un socavón en plena recta y una carrera recortada sobre la bocina. Un debut complicado que ahora deja una duda en el aire: si el problema fue realmente inevitable… o si se podía haber detectado antes.

