
Marco Bezzecchi ha pasado de tocar fondo el viernes a lo más alto del podio en el GP de Brasil. El piloto italiano ha vivido un fin de semana de locos, donde empezó con unas sensaciones malísimas sobre su Aprilia y ha terminado celebrando una victoria que casi nadie se esperaba. Es el claro ejemplo de cómo cambia el cuento en el motociclismo cuando las piezas encajan en el momento justo.
Todo empezó de la peor manera posible. El viernes, Bezzecchi no encontraba el ritmo por ninguna parte y se quedó fuera de la Q2 directa. Sus sensaciones sobre la RS-GP eran tan malas que no se cortó ni un pelo al hablar con la prensa. "El viernes tuve un momento difícil. Dimos asco", soltó el de Viserba con sinceridad. Pocos esperaban que, con ese inicio, pudiera pelear por algo serio el domingo.
Pero el equipo no bajó los brazos. Se pasaron la noche del viernes dándole vueltas a la telemetría y buscando soluciones para que Marco se sintiera cómodo en una pista tan técnica como la brasileña. El sábado ya se empezó a ver la luz al final del túnel con una clasificación mucho mejor, pero el verdadero cambio llegó en el warm-up del domingo por la mañana, cuando por fin dieron con la tecla del reglaje ideal.
Además del trabajo mecánico, hubo un factor emocional que Bezzecchi ha querido destacar. Valentino Rossi, que siempre está pendiente de sus pupilos de la Academia desde casa, le mandó un mensaje de texto que le cambió el chip. "Me escribió para que apretara, para que creyera en ello. Me dijo: '¡Genial, Bez, escápate!'. Y le creí, me sentí bien y fue hermoso. Estoy muy feliz.", confesó el piloto tras bajarse de la moto, visiblemente emocionado por el apoyo de su maestro.
La carrera fue un recital de gestión. Marco decidió arriesgar con el neumático medio, una opción que no habían probado demasiado durante los entrenamientos, y la jugada le salió redonda. "En carrera, con el neumático medio, me encontré sorprendentemente bien", explicó. Esta elección le permitió mantener un ritmo constante y escaparse junto a su compañero para certificar un doblete histórico para Aprilia en tierras brasileñas.

Al terminar, cómo no, le preguntaron por la eterna comparación entre su actual Aprilia y la Ducati que pilotó en el pasado. Bezzecchi, que ya tiene mucha mili acumulada, prefirió tirar de prudencia y no lanzar las campanas al vuelo a pesar del subidón de la victoria. "Es difícil decirlo. Hacer una comparación entre las motos es prácticamente imposible, así que no es fácil responder", comentó con los pies en el suelo.
El italiano tiene claro que este mundial de 2026 está muy apretado y que una victoria no significa haber ganado la guerra. "Todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones. Debemos seguir concentrados, tener los pies bien anclados al suelo y seguir trabajando duro. Más adelante en el campeonato podremos entender mejor los valores de cada uno", añadió el piloto.
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Tampoco se olvidó de Jorge Martín, su compañero de equipo, que no está pasando por su mejor momento debido a las lesiones. Bezzecchi quiso mandarle ánimos públicamente para mantener el buen rollo que hay ahora mismo en el box de Aprilia. "Ha sido un camino largo para él, considerando que ha sufrido dos lesiones graves y ha tenido que estar fuera dos veces. Pero he estado ahí para él, mostrándole mi apoyo y deseándole lo mejor. Me alegro por Martin, porque creo que es un piloto increíble", dijo sobre el madrileño.

