
Toprak Razgatlioglu ha terminado el Gran Premio de Brasil con un sabor de boca bastante amargo. El piloto turco, que este 2026 defiende los colores del Pramac, se ha topado de frente con el gran punto débil de la Yamaha: la falta de tracción. Aunque el fin de semana en Goiania prometía después de un viernes esperanzador, la realidad de la carrera del domingo le ha devuelto a los puestos de cola debido a un problema de agarre que la marca japonesa arrastra desde hace años.
El fin de semana empezó con una alegría inesperada el viernes. Gracias a que la pista estaba en condiciones mixtas, Toprak tiró de talento puro y consiguió meterse directamente en la Q2 por primera vez en lo que va de temporada. Parecía que el viento soplaba a favor, pero el sábado todo se torció de golpe. Clasificó 12º con un tiempo muy pobre y en la carrera se fue hundiendo poco a poco hasta terminar 17º, solo por delante de Maverick Viñales.
Ya el domingo, con los ánimos más calmados tras la carrera larga, Razgatlioglu reconoció que se sentía algo mejor que en la Sprint, pero no ocultó su frustración por los problemas de tracción al salir de las curvas. Al bajarse de la moto, el #07 fue muy directo con las sensaciones que tuvo durante la prueba.
"El Gran Premio ha ido mejor que la Sprint, pero el agarre trasero es extraño. Los otros fabricantes tienen más agarre que Yamaha. Intentamos mejorar la situación, pero en cuanto abría el gas perdía muchísimo tiempo. Tenía mucho deslizamiento y no conseguía acelerar bien", explicó el turco.
Durante buena parte de la carrera, Toprak estuvo rodando justo detrás de Fabio Quartararo. Esa posición le permitió comparar de primera mano qué está haciendo el campeón francés para sobrevivir con la M1 oficial. Aunque el ritmo de ambos era similar en algunos puntos, la diferencia en aceleración sigue siendo un abismo que Razgatlioglu todavía no sabe cómo cerrar.
"Cuando estaba detrás de Fabio, en casi todas las curvas iba realmente bien. En algunas incluso lograba recuperarle terreno. Pero en cuanto abríamos el gas, él siempre tenía una gran ventaja. Quizá gestionó mejor el neumático o tenía una configuración mejor. En aceleración era siempre muy eficaz. En la curva 12 y en la última curva siempre conseguía ganar tiempo", comentó analizando el pilotaje de su compañero de marca.

La esperanza de pescar algún punto se esfumó definitivamente cuando la carrera entraba en su fase final. Un pequeño despiste le hizo salirse de la trazada ideal y, a partir de ahí, se quedó en tierra de nadie, rodando en solitario y perdiendo el contacto con el grupo de Quartararo. Sin referencias delante, sus tiempos cayeron y la motivación también se vio tocada.
"Cometí un error en la curva 1, me fui fuera de la línea y perdí el contacto. Desde ese momento ya no tenía referencias y rodé solo. No estoy satisfecho, porque una vez más he llegado casi el último", confesó con sinceridad. Aun así, quiso ver el vaso medio lleno: "Sin embargo, este fin de semana he entendido cosas sobre el freno motor. Ahora estoy más satisfecho con la frenada".
El estado del asfalto de Goiania también dio mucho que hablar durante los tres días de competición. Muchos pilotos se quejaron de la suciedad y de lo bacheado que estaba el trazado brasileño, pero Toprak no quiso ponerlo como una excusa exclusiva para su mal resultado dominical.
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"No ha sido un gran problema solo para mí, sino para todos. Corríamos todos en las mismas condiciones. A mí incluso se me metieron algunas piedras dentro de la bota", bromeó el piloto turco para quitarle hierro al asunto. La próxima parada es el GP de las Américas en Texas, un circuito que supone un reto mayúsculo porque nunca ha corrido allí. "Veremos en Texas, nunca he corrido en ese circuito", concluyó.

