Liberty Media apenas lleva un año al frente de MotoGP y ya está moviendo una de las piezas clave del futuro económico del campeonato. El nuevo promotor quiere redefinir cómo se reparte el dinero dentro del paddock, pero los fabricantes no están dispuestos a quedarse solo con una asignación fija y ya han puesto sobre la mesa sus propias exigencias.
El plan pasa por crear algo muy similar al famoso “Acuerdo de la Concordia” de la Fórmula 1, un pacto que definiría la estructura financiera de MotoGP durante los próximos cinco años. La negociación acaba de arrancar, pero lo que está en juego es importante: el campeonato genera actualmente entre 460 y 480 millones de euros anuales, una cifra que Liberty quiere aumentar replicando el modelo de crecimiento comercial que aplicó en la F1, según la información publicada por GP One.
El negocio de MotoGP se sostiene principalmente sobre tres pilares económicos: los derechos de televisión (que representan casi la mitad de los ingresos), los patrocinios globales y las tasas que pagan los circuitos por albergar un Gran Premio. En 2023, el campeonato registró 486 millones de euros de facturación, con más de 3 millones de espectadores en los circuitos y una retransmisión televisiva que llega a más de 200 países.
El primer movimiento ya se ha producido con los equipos satélite. Liberty ha firmado un acuerdo de cinco años con los equipos independientes gestionados por la IRTA, presidida por Lucio Cecchinello. Actualmente, estas estructuras reciben entre 6,5 y 7 millones de euros por temporada como contribución del promotor para participar en el campeonato, una ayuda fundamental para mantener a las seis escuderías independientes en la parrilla.
Pero el verdadero punto caliente de la negociación está en otro lado: los fabricantes. La MSMA, la asociación que agrupa a Ducati, KTM, Aprilia, Yamaha y Honda, ya está negociando directamente con Liberty Media. El promotor habría ofrecido más dinero que en el pasado, aunque a cambio exige una implicación mucho mayor de las marcas en la promoción global del campeonato: eventos internacionales, contenidos multimedia, marketing y desarrollo de la imagen de los pilotos.
Sin embargo, las fábricas no parecen interesadas únicamente en cobrar más dinero fijo. Según lo que se comenta dentro del paddock, su objetivo es cambiar el modelo de reparto y acercarlo al de la Fórmula 1: en lugar de un pago cerrado, quieren un porcentaje directo de los ingresos de MotoGP.
Ese porcentaje saldría del conjunto del negocio (derechos televisivos, patrocinadores y tasas de los circuitos) y se repartiría entre los fabricantes. Incluso se plantea que parte de ese dinero pueda estar ligado a los resultados deportivos, premiando a las marcas más competitivas.
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La negociación todavía está en una fase inicial, pero el mensaje que llega desde dentro del paddock es claro: Liberty quiere convertir MotoGP en un producto mucho más global y comercial. Para conseguirlo, tendrá que encontrar un nuevo equilibrio entre promotor, equipos y fabricantes, algo que se decidirá precisamente en ese futuro “Acuerdo de la Concordia” del mundial de motociclismo.

