
Fermín Aldeguer ha vuelto a subirse a una moto. Han pasado exactamente dos meses desde aquel fatídico 8 de enero en el que un entrenamiento rutinario en el Aspar Circuit de Valencia terminó de la peor manera posible. El piloto murciano sufrió una fractura en el fémur izquierdo que lo ha mantenido alejado de las pistas y sumergido en una rehabilitación constante desde principios de año.
Este jueves 12 de marzo, el piloto del equipo Gresini ha reaparecido en un circuito para comprobar su estado físico. No lo ha hecho sobre su Desmosedici de Gran Premio, sino sobre una Ducati Panigale V2. Esta moto de serie, más dócil que el prototipo de MotoGP, ha sido la herramienta elegida para entender si su pierna izquierda ya puede aguantar las presiones y movimientos que exige pilotar una moto al más alto nivel.
Después de una fractura de fémur, recuperar la movilidad total y la fuerza en los cambios de dirección es lo más complicado. Aldeguer ha preferido ser prudente y utilizar esta Panigale V2 antes de dar el salto definitivo a la potencia bruta de su MotoGP.
La gran duda ahora mismo es si Aldeguer llegará a tiempo para el Gran Premio de Brasil. La cita en el país sudamericano está programada para dentro de solo ocho días y, a estas horas, todavía no hay una confirmación oficial de que el piloto vaya a viajar con el equipo. Todo dependerá de cómo responda su cuerpo tras este primer entrenamiento con la Panigale en España.
Si finalmente los médicos le dan el visto bueno para correr en Brasil, Fermín se enfrentará a un reto mayúsculo. No toca su moto de carreras desde los test de Valencia de noviembre. Debido a la lesión, el piloto español se ha perdido citas clave del calendario como el test de Sepang, los entrenamientos en Buriram y, lo más doloroso, el primer Gran Premio de la temporada en Tailandia.

El año 2026 se presentaba como el de la consagración definitiva para el español. Tras ser nombrado el mejor novato de la temporada anterior, las expectativas sobre él son muy altas. En su primer año en la categoría reina ya fue capaz de conseguir una victoria y subir al podio en cinco ocasiones, sumando los resultados de las carreras al sprint y las del domingo.
Esos resultados le permitieron terminar el campeonato pasado en una octava posición mundial muy sólida. Además, el murciano cuenta con una tranquilidad que pocos pilotos tienen en la parrilla actual: su futuro está más que asegurado. Ducati ya ha firmado con él una renovación de contrato que lo mantiene vinculado a la fábrica italiana durante las temporadas 2027 y 2028.
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El equipo Gresini no quiere dar pasos en falso. Una caída en Brasil con el hueso todavía tierno podría ser un desastre para el resto de su temporada. Por eso, los datos recogidos hoy con la Panigale V2 van a ser analizados con lupa por sus preparadores físicos antes de tomar el avión.

