El funcionamiento de la Yamaha fue tan surrealista que Jack Miller tuvo que recurrir a una solución extrema para poder llegar a meta en el Gran Premio de Tailandia de MotoGP 2026: rodar prácticamente sin gas. El australiano explicó tras la carrera que el desgaste del neumático trasero fue tan severo que en las últimas vueltas apenas podía abrir el acelerador y que en algunos puntos de la recta, directamente, no podía usar más de un cuarto de gas.
El problema llegó en un fin de semana marcado por el calor extremo en Buriram. Con el nuevo motor V4 de Yamaha todavía buscando tracción, la situación se complicó más de lo esperado para las motos de Iwata, que sufrieron más que otros fabricantes con el agarre trasero.
La carrera ya había dejado señales claras del castigo que estaban sufriendo las gomas. Joan Mir, por ejemplo, se vio obligado a abandonar tras detectar un desgaste muy evidente en la parte central del neumático trasero, mientras que varios pilotos de Ducati y Aprilia también lidiaron con un fuerte llamado 'wheelspin'.
En el caso de Miller, el final de carrera fue directamente un calvario. Sus tiempos por vuelta se desplomaron más de seis segundos respecto a su mejor registro, hasta el punto de terminar rodando más lento que en la primera vuelta tras la salida parada.
El piloto del Prima Pramac Yamaha cruzó la meta a 48 segundos del ganador Marco Bezzecchi, a 18 segundos de la mejor Yamaha de Fabio Quartararo, y solo por delante del sustituto de Ducati Michele Pirro. Incluso su compañero de equipo, el debutante Toprak Razgatlioglu, le adelantó a falta de seis vueltas para el final. El turco también sufrió en el tramo final de carrera, aunque las Yamaha oficiales de Quartararo y Alex Rins lograron mantener un ritmo algo más constante.
“En general la moto no se sentía mal en distancia de carrera y físicamente yo me encontraba bien, pero desde el principio entendí que teníamos un problema con el neumático trasero”, explicó Miller. El australiano trató de sobrevivir a base de suavidad: cambios cortos, levantar la moto antes de acelerar y mucha paciencia a la salida de las curvas. Pero con el paso de las vueltas el problema fue a más: “Intenté gestionarlo lo mejor posible, cambiando pronto de marcha, siendo suave y esperando a levantar la moto en las salidas. Pero cada vez era más difícil”, dijo.
El momento más crítico llegó en el tramo final de la carrera: “Al final el neumático estaba completamente gastado en el centro y en las rectas no podía usar más de un cuarto de acelerador. Fue una situación muy complicada de gestionar”, explicó.
Aun así, Miller quiso quedarse con el lado positivo: la carrera de Tailandia fue la primera distancia completa para la nueva Yamaha V4, algo que al menos permitió recopilar información: “No salió como queríamos, pero lo importante es que las cuatro motos terminaron la carrera y recogimos muchos datos. Es una base desde la que construir y todavía hay mucho margen de mejora de cara a Brasil”.
El director del equipo Pramac, Gino Borsoi, ya esperaba un domingo complicado: “El principal problema fue la alta temperatura, que afectó a todo el mundo, pero parece que a nosotros un poco más. Tenemos que aceptar que este es nuestro punto de partida”, sacó a relucir el técnico galo.
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La segunda ronda de la temporada de MotoGP se disputará a finales de mes en Goiania (Brasil), donde Yamaha espera empezar a corregir los problemas de tracción que dejaron al descubierto en Buriram.

