
Alpinestars acaba de presentar su segundo modelo de casco para carretera, el Supertech R7 (S-R7). Es su nueva propuesta para los que buscan un modelo deportivo de gama media que sirva para ir al trabajo durante la semana y rodar en tandas de circuito el domingo. Este modelo llega para colocarse un escalón por debajo de su tope de gama, el S-R10, siendo sensiblemente más barato y más cómodo para la carretera, pero manteniendo ese aspecto agresivo que tanto gusta.
La marca italiana ya intentó asaltar la cima de los cascos de competición con el S-R10 en 2023. Aquel modelo tuvo algunas críticas por sus acabados, aunque nadie puso en duda que era un casco muy seguro. Con el nuevo S-R7, la estrategia cambia. En lugar de buscar la exigente homologación FIM de MotoGP, se han centrado en cumplir con la ECE 22.06 y la DOT, que son las que realmente importan a la inmensa mayoría de los motoristas que circulan por la calle.
La seguridad rotacional es el punto donde Alpinestars saca pecho. El S-R7 incluye una tecnología que imita el comportamiento del líquido cefalorraquídeo para proteger el cerebro en caso de un golpe con giro. Según los datos de la marca, este sistema permite que el casco supere los límites de la norma ECE 22.06 en cuanto a aceleración rotacional por un margen del 80%. Es una cifra muy alta que demuestra que no han escatimado en protección pese a no ser su modelo más caro.
Para fabricar la calota exterior han usado un compuesto de varias capas que incluye carbono, fibra de vidrio y aramida. Esta mezcla, unida a una resina epoxi de alta calidad, permite que el casco sea muy resistente y, sobre todo, bastante ligero. Un S-R7 en talla M pesa 1.390 gramos. Si lo comparamos con el S-R10, este nuevo modelo es unos 150 gramos más ligero, algo que se nota mucho cuando llevas un par de horas encima de la moto.
El diseño del casco se ha pulido en el túnel de viento. Tiene un alerón trasero y unas pequeñas aletas a los lados para que no se mueva con el viento cuando vas rápido. Sin embargo, no son tan exagerados como los de un casco de carreras puro. Un detalle interesante son los huecos en la base para proteger la clavícula. Estos llevan unos insertos llamados PLASMA que absorben los golpes y evitan que el borde del casco te rompa el hueso en caso de caída.


La visibilidad es otro de los puntos fuertes. El hueco para los ojos es enorme y ofrece una visión de 220 grados hacia los lados. Para que cada piloto vea bien según su postura, lleva el sistema A-Head. Es una almohadilla que puedes ajustar para que el casco quede más alto o más bajo en la frente. Esto es muy útil porque no necesitas la misma visibilidad si vas erguido en una moto naked que si vas tumbado sobre el depósito de una deportiva.
Para no pasar calor, el S-R7 tiene diez aperturas de ventilación. Hay seis entradas de aire en la parte delantera y cuatro salidas en la zona trasera. La ventilación de la barbilla está pensada para que el aire vaya directo a la pantalla y no se empañe, aunque el casco ya viene de serie con una lente Pinlock 120XLT, que es de lo mejor que hay ahora mismo en el mercado para evitar el vaho.

El interior se puede desmontar por completo para lavarlo y tiene tratamiento contra las bacterias. Además, como cualquier casco moderno que quiera entrar en un circuito, lleva el sistema de extracción de emergencia (ERS). Esto permite a las asistencias quitarte el casco con facilidad si hay un accidente, tirando de unas cintas rojas que sacan las almohadillas de las mejillas sin forzar el cuello.
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El precio de lanzamiento es de 679,95 dólares (585 euros) en EEUU, y se espera que esté disponible en las tiendas a partir de septiembre de 2026. Todavía no sabemos cuál será su PVP en nuestro país.

