
El estreno del Mundial de Superbike 2026 en Phillip Island ha dejado una sensación extraña en el box oficial de Ducati. Mientras Nicolo Bulega celebraba un triplete impecable, su nuevo compañero de equipo, Iker Lecuona, lidiaba con la cara amarga de las carreras. El español sale de Australia sexto en la general, pero con un cabreo monumental por cómo se torcieron las cosas el domingo.
Lecuona llegaba a esta primera cita con ganas de demostrar que su fichaje por la marca italiana era un acierto. Sin embargo, el clima cambiante y algunos problemas de puesta en punto empañaron un debut que prometía mucho más. A pesar de que salvó los muebles con una buena remontada en la carrera corta, el valenciano no terminó nada satisfecho con el rendimiento de su Panigale V4 R.
La frustración de Iker estalló tras la segunda carrera larga, disputada sobre un asfalto muy delicado. El piloto fue directo al grano al explicar por qué no pudo estar en la pelea por las medallas. "Estoy muy frustrado. Entendí que sería una carrera complicada desde el momento en que salí del box, porque no me encontraba bien con el neumático trasero: no tenía nada de agarre", confesó Lecuona.
Durante gran parte de la prueba, el español tuvo que hacer magia para que las BMW no le pasaran por encima. Aguantó el tipo durante veinte vueltas, pero al final la goma dijo basta. "No conseguía entrar en las curvas, ni hacer nada más, y fue una carrera realmente muy difícil para mí", explicó sobre las dificultades que tuvo para controlar los movimientos de su moto.
En un momento dado, pareció que Lecuona podía alcanzar a Andrea Locatelli y pelear por algo más serio. Arriesgó, recortó segundos, pero el precio a pagar fue demasiado alto para la mecánica. "Estaba intentando ir a por Locatelli y había recuperado un montón de segundos, pero al hacerlo sobrecalenté un poco el neumático. Después de eso me costaba frenar, sobre todo en la curva 10 que es en bajada, y la moto se movía muchísimo", detalló el de Ducati.
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Lo que más le duele al valenciano no es el resultado, sino la falta de sintonía con su herramienta de trabajo en el momento clave. Sabe que tiene moto para estar arriba y no se conforma con las migajas. "Debemos aprender de esta carrera y mejorar, porque era un día en el que habríamos podido jugarnos el podio, o ser cuartos. Esta no es nuestra posición, tenemos que estar más adelante", sentenció con autocrítica.
Para Lecuona, lo importante en este arranque de 2026 no era solo sumar puntos, sino asentar las bases de su confianza con la Ducati. Por eso, irse de Phillip Island con mal sabor de boca le genera dudas que espera resolver en la próxima cita europea. "Mi frustración viene de que he terminado el fin de semana con malas sensaciones sobre el asiento. El problema no es haber terminado 8º, 4º o 15º, sino que el feeling con la moto ha sido el peor de toda la semana", admitió con sinceridad.
Mientras tanto, en la otra mitad del garaje, Bulega parece vivir en una realidad paralela tras ganar las tres carreras del fin de semana con una autoridad pasmosa. Muchos ya ven al italiano como el gran dominador de este año, pero Lecuona no compra ese discurso tan pronto. Cuando le preguntaron si cree que Bulega va a arrasar en cada circuito del calendario, su respuesta fue un rotundo "No".
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El piloto español cree que el factor circuito ha jugado a favor de su compañero en esta ocasión, pero que la película cambiará cuando lleguen trazados menos fluidos. "Creo que le encanta esta pista y que tiene algo extra, pero estoy seguro de que sufrirá más en trazados donde no tenga esa confianza añadida. Estará igualmente en la lucha por la victoria, y quizás gane también, pero no con esta ventaja", concluyó Iker para zanjar el debate.

