
Lo que iba a ser el viaje de su vida ha acabado de la peor manera posible. Lindsay y Craig Foreman, una pareja de moteros natural de Sussex (Reino Unido), han sido condenados a diez años de prisión en Irán. Las autoridades del país los acusan de espionaje, un cargo que tanto ellos como su familia niegan rotundamente. La sentencia se ha dado a conocer esta misma semana, tras más de un año de calvario en la famosa cárcel de Evin.
La pareja, que ronda los 50 años, cruzó la frontera iraní desde Armenia el 30 de diciembre de 2024. Su plan era sencillo y ambicioso: cruzar el país a lomos de sus motos -una Triumph Tiger y una Honda Transalp- para llegar a Pakistán y seguir su ruta hacia Australia. Llevaban todo en regla: visados, un itinerario aprobado y hasta un guía. Sin embargo, el 3 de enero de 2025, fueron interceptados y detenidos. Desde ese momento, su aventura sobre dos ruedas se transformó en un asunto de estado.
Pocas horas antes de recibir la condena, Lindsay pudo hablar por teléfono con la BBC. En una llamada con muchas interferencias, describió su estancia en prisión como "una prueba de resistencia para la mente". Para no perder la forma ni la cordura, la motera británica intenta correr en círculos en el pequeño patio de la cárcel. "He aceptado el hecho de que mi salud física puede no ser la que era cuando entré, pero la recuperaré cuando salga", confesó con cierta resignación.
El proceso judicial ha sido, cuanto menos, cuestionable. Su hijo, Joe Bennett, asegura que en ningún momento se han presentado pruebas reales de que sus padres fueran espías. Es más, durante una audiencia celebrada en octubre, ni siquiera les permitieron defenderse ante el juez del Tribunal Revolucionario de Teherán. Los abogados de la pareja en Irán insisten en que no hay base legal para este caso, pero sus peticiones de libertad bajo fianza han caído en saco roto.
La situación dentro de los muros de Evin es crítica. Bennett ha descrito las condiciones como "terribles", mencionando que sus padres están rodeados de "suciedad, bichos y violencia". Al ser una pareja, los mantienen separados en diferentes alas del recinto, lo que agrava aún más el aislamiento. A pesar de todo, Lindsay intenta mantener el tipo: "Es increíblemente difícil mantenerse positiva, pero me lo tomo día a día".
Incluso en este escenario, la mujer tuvo palabras para otros presos. "Estoy rodeada de personas que están en situaciones peores y que tienen que vivir esto toda su vida, así que de alguna manera me siento afortunada por la vida que he tenido hasta ahora, y espero que algún día esto termine para mí", explicó durante la entrevista.
El Gobierno británico ha tardado en reaccionar con contundencia, según denuncia la familia. Sin embargo, tras conocerse la sentencia de 10 años, la Secretaria de Exteriores, Yvette Cooper, ha sido tajante al calificar la decisión como "completamente atroz y totalmente injustificable". Desde Londres aseguran que no van a parar hasta que los Foreman estén de vuelta en casa, aunque la familia critica que muchas de sus cartas anteriores ni siquiera recibieron respuesta.

Este caso no es un hecho aislado. En los últimos años, Irán ha detenido a varios ciudadanos extranjeros bajo cargos similares. Grupos de derechos humanos sugieren que estas detenciones se usan a menudo como moneda de cambio diplomática. Ya ocurrió en 2022 con Nazanin Zaghari-Ratcliffe, y más recientemente con ciudadanos franceses y alemanes que fueron liberados tras fuertes presiones de sus respectivos gobiernos.
Lindsay es consciente del riesgo que corrieron al entrar en la zona. "Levanto la mano y asumo la responsabilidad de estar aquí", dijo a la BBC, refiriéndose a que habían consultado las advertencias de viaje antes de cruzar la frontera. El problema es que, para el Ministerio de Exteriores británico, cualquier conexión con el Reino Unido es motivo suficiente para que las autoridades iraníes pongan el ojo sobre un viajero.
Irán es un paso casi obligado para quienes quieren llegar a Asia por tierra, y su hospitalidad suele ser legendaria entre la comunidad motera. Pero la realidad geopolítica en 2026 es otra. Las autoridades británicas llevan tiempo avisando: si viajas con pasaporte del Reino Unido, el riesgo de detención es real y muy alto.
Leer también: Honda cambia las reglas del Adventure Roads 2026: más barato y con una nueva moto protagonista
La pareja intentó jugar sus últimas cartas enviando una carta a las autoridades locales antes de la sentencia. En ella, denunciaban que el propio sistema judicial iraní estaba violando sus propias leyes. "Hemos hecho lo que hemos podido para ser respetuosos con su sistema, para ser pacientes con el proceso legal y creyendo que nuestra inocencia prevalecería, pero no parece ser el caso", sentenció Lindsay.

