India vende una moto cada poco más de un segundo. Da igual la hora, el día de la semana o el mes del año. El ritmo no se detiene, y cuando se pone el contador en frío, el resultado impresiona incluso para un país acostumbrado a las cifras gigantes: algo más de 20,7 millones de motocicletas matriculadas en 2025. Prácticamente 21 millones de motos nuevas en doce meses. Ningún otro mercado del mundo se acerca siquiera.
No es un récord puntual ni un pico artificial, pues India vuelve a consolidarse como el epicentro global de la industria de la moto, el lugar donde se fabrican, se venden y se piensan más motos que en ningún otro sitio. Y no por una moda pasajera, sino por pura realidad estructural: población, movilidad, economía y tejido industrial alineados en la misma dirección.
El crecimiento respecto a 2024 fue del 3,5 %, una cifra que, trasladada a este volumen, significa cientos de miles de motos más en la calle. Traducido a una escala más visual: unas 57.000 motos vendidas cada día. Un flujo constante que solo puede sostenerse con una infraestructura industrial colosal y una red comercial perfectamente engrasada.
En ese escenario hay dos nombres que destacan claramente por encima del resto. Hero MotoCorp y Honda Motorcycle & Scooter India siguen manejando el mercado con mano firme. Ambos superaron con holgura los cinco millones de unidades vendidas durante el año, una cifra que por sí sola ya sería suficiente para liderar mercados enteros en Europa o América. En India, sin embargo, es simplemente la referencia mínima para jugar en primera división.
No es casualidad que Honda esté levantando allí la que será la mayor planta de motos del mundo, su cuarta fábrica en el país. Prevista para entrar en funcionamiento en 2027, tendrá capacidad para ensamblar hasta 2,61 millones de motos al año. Aproximadamente la mitad de lo que Honda vende actualmente en India. Todo pensado para un mercado que no deja de crecer.
Por detrás de los dos grandes dominadores aparece TVS Motor Company, con unos sólidos 3,7 millones de motos matriculadas en 2025. Un escalón más abajo se sitúa Bajaj Auto, que cerró el ejercicio con 2,1 millones de unidades vendidas. Royal Enfield y Yamaha completan el top cinco con alrededor de un millón de motos cada una, cifras que en cualquier otro país serían excepcionales, pero que en India forman parte del paisaje habitual.
El mercado eléctrico también empieza a hacerse notar. Las matriculaciones de motos y scooters eléctricos crecieron un 4,4 % respecto al año anterior. Marcas especializadas como Ather Energy u Ola Electric alcanzaron en torno a las 200.000 unidades vendidas en 2025, todavía lejos de los gigantes del motor térmico, pero con una progresión constante que apunta a un peso cada vez mayor en los próximos años.
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Todo este movimiento no se entiende sin el contexto económico. India cerró el último ejercicio con un crecimiento cercano al 7,5 %, un dato que respalda el aumento del consumo y la renovación del parque móvil. Para los analistas locales, el mensaje es claro. Como señalaba recientemente el economista Santau Sengupta, "las perspectivas de crecimiento estructural a largo plazo de India siguen intactas, impulsadas por una demografía favorable y una gobernanza estable".

