La FIM ha puesto el foco en algo que hasta ahora parecía intocable en el motociclismo: el ruido. El organismo ha confirmado esta semana que ya trabaja junto a fabricantes y promotores para reducir las emisiones sonoras en la competición, tanto en circuitos como en disciplinas off-road. No es una idea en el aire ni un simple debate: el asunto se abordó de forma oficial en la primera reunión del Consejo de Dirección de 2026, celebrada en Lyon los días 4 y 5 de febrero.
De momento no hay medidas concretas ni cifras encima de la mesa, pero el mensaje es claro. El motociclismo de competición está bajo una presión creciente en determinados países por su impacto ambiental y, en ese contexto, el ruido vuelve a aparecer como uno de los grandes puntos de fricción con las comunidades locales. Mantener abiertos circuitos y zonas de práctica a medio y largo plazo empieza a depender, cada vez más, de ese equilibrio.
Y ahí es donde llega el problema. El sonido forma parte del ADN del motociclismo. Desde el chillido agudo de una supersport hasta el golpe seco de un V4 de MotoGP, la experiencia no se entiende solo con los ojos. Cualquier intento de bajar el volumen toca directamente al espectáculo sea cual sea y abre una pregunta incómoda: hasta dónde se puede llegar sin desnaturalizarlo.
La cuestión del ruido fue solo uno de los muchos puntos tratados por la FIM en una agenda bastante más amplia. En el apartado deportivo se revisaron contratos de promoción de varios campeonatos, entre ellos la Bagger World Cup, el QuadCross World Championship, el E-Bike Enduro World Championship, el E-Bike City World Cup y el X-Trial World Championship. También se presentó un plan para dar más visibilidad a la FIM Bajas World Cup, con nuevo logotipo y una mejora específica para la categoría Trail.
Mirando más lejos, la segunda edición de los FIM Intercontinental Games ya tiene fecha: 23 de enero de 2027 en Kuwait City. Volverán las categorías Supersport y Sportbike con Yamaha R7 y R3, y el programa crecerá con la entrada del motocross, que se estrenará con una clase MX2.
Pero el punto sigue siendo el mismo: la seguridad sigue siendo uno de los ejes centrales. A partir de 2026 será obligatorio en todos los Campeonatos del Mundo y eventos con premio el uso de cascos homologados bajo el estándar FRHPhe-02. En los campeonatos continentales se recomendará ese mismo año y pasará a ser obligatorio en 2027.
En el plano económico, la federación trasladó un escenario sólido tras revisar el cierre de cuentas de 2025 y las previsiones para 2026. Fuera de la pista, la FIM confirmó que su nuevo Museo de Motocicletas de Competición abrirá el 18 de febrero de 2026, con exposiciones centradas en “Héroes”, “Tecnologías” y “De la carrera a la calle”, además de simuladores y una zona tipo paddock con cafetería.
También hubo ajustes internos, como cambios en el Comité de Certificación Técnica y el lanzamiento del programa She Leads desde la FIM Academy, orientado a apoyar y mentorizar a mujeres que buscan desarrollarse dentro del motociclismo deportivo. El Consejo aprobó además modificaciones en los Códigos Disciplinario y Médico, revisó planes digitales y de marketing y actualizó las relaciones con las federaciones nacionales.
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La próxima gran cita institucional será en octubre, con la reunión de secretarios generales FMN y CONU en El Cairo. Y para cerrar el año, la Asamblea General de la FIM y la entrega de premios de 2026 ya tienen fecha: 27 y 28 de noviembre en Montecarlo. Mientras tanto, el debate sobre el ruido ya está oficialmente abierto, y no parece que vaya a ser corto ni sencillo.

