El mercado de MotoGP vuelve a moverse antes de tiempo y, como casi siempre que ocurre, deja más incógnitas que certezas. Ramón Forcada, uno de los técnicos más respetados del paddock y con una trayectoria ligada a pilotos como Jorge Lorenzo, ha puesto palabras a esa sensación de inquietud que recorre los boxes cuando las decisiones estratégicas se toman con demasiada antelación. En declaraciones a Mundo Deportivo, el ingeniero catalán advierte de que no todos los movimientos que hoy parecen lógicos acabarán siéndolo dentro de unos meses.
"Puede que los que están haciendo movimientos ahora se arrepientan a mitad de año", explica Forcada, señalando directamente al desarrollo técnico como el gran factor imprevisible de la ecuación. En MotoGP, seis meses pueden cambiar por completo el equilibrio de fuerzas, y comprometer el futuro antes de tiempo puede convertirse en un lastre si la moto no evoluciona como se esperaba.
Aun así, Forcada no se muestra sorprendido por el panorama actual. Para él, lo que está ocurriendo responde más a una reestructuración natural del paddock que a decisiones impulsivas: "Son movimientos lógicos si se tiene en cuenta la situación de los equipos", apunta, dejando claro que cada fabricante y cada estructura está jugando sus cartas en función de lo que tiene hoy, no de lo que podría tener mañana.
Uno de los casos más claros es el de Pedro Acosta. Su llegada a Ducati, lejos de ser un golpe de efecto inesperado, entra dentro de un guion que muchos ya daban por escrito: "El de Acosta en Ducati era uno de los movimientos previstos", afirma Forcada. El problema, según el técnico, es el precio que puede pagar el murciano por adelantar los tiempos: "Pedro pasará un año intentando sobrevivir lo mejor posible. Y no podrá probar la nueva 850". Una temporada de transición, dura, en la que el talento no siempre basta para compensar una situación técnica desfavorable.
Forcada va más allá y se atreve a dibujar escenarios que hoy suenan casi radicales, pero que no descarta a medio plazo: "Probablemente Pecco Bagnaia acabará en Yamaha y Maverick Viñales en el equipo oficial de KTM", lanza, en una de las reflexiones que más ruido han generado. En ese contexto, el papel de Toprak Razgatlıoğlu también entra en juego: "Si Toprak Razgatlıoğlu se adapta bien a la Yamaha, no descarto que sea ascendido al equipo de fábrica". Un encaje de piezas que depende, una vez más, de la moto y de su capacidad para marcar diferencias reales en pista.
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El diagnóstico final de Forcada es tan simple como demoledor: "Hay dos grupos de equipos: los que tienen la moto y los que tienen el dinero". Una división cada vez más evidente en un campeonato donde el presupuesto sigue siendo clave, pero donde solo una buena base técnica permite aspirar a algo más que a sobrevivir. MotoGP vive una ebullición constante, con nombres, contratos y rumores cruzándose a gran velocidad, pero como recuerda Forcada, al final todo se decide donde siempre: en la pista y en el taller.

