NOTICIAS

Así de bestia suena meterle a un Nissan Micra el motor de una Suzuki Hayabusa

Publicado el 31/01/2026 en Otras noticias

Meter un motor de Suzuki Hayabusa dentro de un utilitario noventero no es una idea nueva, pero sigue siendo una de esas combinaciones que nunca pierden fuerza. Por contraste, por descaro y por lo que dice del que se mete en un proyecto así. El Micrabusa es exactamente eso: un Nissan Micra K11 de segunda generación convertido en banco de pruebas para uno de los motores de moto más legendarios (y más grandes y toscos, todo sea dicho) jamás fabricados.

La base es un Micra de finales de los '90, un coche pequeño, ligero y sencillo, pensado originalmente para sobrevivir al tráfico urbano con poco consumo y menos pretensiones. De serie rondaba los 640 kilos, una cifra que hoy ya parece irreal en un coche con cuatro ruedas. Y justo ahí está la gracia: meter en ese vano motor un cuatro cilindros de Hayabusa, diseñado para empujar una moto a velocidades absurdas, y ver qué pasa.

El proyecto nace en Reino Unido, en el taller de Nathan, responsable del canal NAWFABZ, alguien que vive de fabricar escapes a medida y que aplica ese mismo enfoque artesanal a sus proyectos personales. Porque no se trata solo de poner el motor y ya está.

El bloque de la Hayabusa entra con sorprendente holgura bajo el capó del Micra, casi ridícula a la vista, pero todo lo que lo rodea exige decisiones complejas. Entre las decisiones que tuvo que tomar: desde adaptar el sistema de combustible reutilizando la bomba original de la moto en un depósito trasero comprado en eBay, hasta rehacer buena parte del cableado. El mazo eléctrico de una superbike no está pensado para un coche, y hay que eliminar lo innecesario, alargar lo imprescindible y conseguir que todo funcione sin volverse loco por el camino.

El proceso deja claro algo importante: no todo es maquinaria sofisticada ni diseño por ordenador. Sí, hay herramientas serias y conocimiento, pero también hay cartón usado como plantilla, banco de trabajo, tornillo de banco y martillo cuando toca ajustar una pletina a golpe limpio. Esa mezcla de medios es casi una declaración de principios: saber cuándo complicarse la vida y cuándo no.

El proyecto todavía está lejos de estar terminado, y se nota. El primer arranque no es perfecto, el sonido no es definitivo y el escape de titanio ligero que terminará definiendo el carácter del coche aún no está completamente afinado. Pero ese momento en el que el motor cobra vida, aunque sea de forma provisional, es clave. No solo porque confirma que el trabajo va por buen camino, sino porque sirve como empujón moral para seguir adelante.

Leer también: ¿Qué esconde KTM? El misterio de la moto que suena distinto en los test de Sepang

Parece obvio decir que el Micrabusa no pretende ser racional ni práctico. Es un ejercicio de ingeniería casera, de pasión por los motores y de curiosidad por ver hasta dónde se puede estirar una idea absurda sin que se rompa. Y justo por eso resulta tan interesante. Porque cuando juntas un chasis ligero de los '90 con un motor pensado para una moto de más de 300 km/h, lo importante no es el resultado final, sino todo lo que ocurre durante el camino.

Tags: Nissan Micra Hayabusa, motor Suzuki Hayabusa, Nissan Micra modificado, swap motor moto coche, sonidos de motores bestias, sleeper car, Nissan Micra K10 tuning, motor 1300cc Hayabusa.


Sólo los usuarios registrados pueden añadir un comentario. Por favor, inicia sesión o regístrate a través de este enlace.