
El Shakedown de Sepang ha arrancado con una sorpresa que nadie esperaba en el box de KTM. Aunque los focos apuntaban a Dani Pedrosa y Pol Espargaró, ha sido Mika Kallio quien ha acaparado todas las miradas de los fotógrafos y espías del pit lane. El veterano probador finlandés ha vuelto a subirse a la RC16, pero lo que lleva entre las piernas no es una MotoGP convencional de las que veremos correr este año.
KTM ya puso en marcha su motor de 850 cc el pasado mes de diciembre en Jerez y parece que han aprovechado este viaje a Asia para meterle kilómetros de verdad. La moto de Kallio suena distinto, corre menos y, lo más importante, se comporta de una forma muy diferente a la de sus compañeros.
El detalle que ha hecho saltar todas las alarmas ha sido el uso de los dispositivos de altura. En las imágenes de las pruebas de salida, mientras la moto de Pol Espargaró se aplastaba contra el suelo para ganar tracción, la de Kallio se mantenía arriba, como una moto de calle. El resultado fue un caballito instantáneo en cuanto soltó el embrague. Esto tiene todo el sentido del mundo si pensamos que en 2027 estos sistemas estarán prohibidos.
Desde el equipo han intentado quitarle hierro al asunto con una explicación bastante estándar. Han dicho que Mika está para ayudar a Pedrosa y Espargaró con el volumen de trabajo y que su tarea es "probar elementos que se encuentran en una fase de desarrollo más temprana y que no necesitan una prueba de esfuerzo definitiva" según recoge Crash.net. Es una forma elegante de decir que está haciendo el trabajo sucio con piezas que todavía están verdes.
Sin embargo, los datos no engañan a nadie. Kallio está rodando sistemáticamente unos cinco segundos más lento que el resto. En un circuito como Sepang, esa diferencia es un abismo que no se explica solo por el talento del piloto o por el estado de los neumáticos. Además, los sensores de velocidad marcan unos 20 km/h menos en su moto, una cifra que encaja perfectamente con un motor de menor cilindrada y menos caballos.

En las curvas también se nota que algo pasa. Mientras los demás pilotos bajan la parte trasera de la moto al acelerar para evitar los caballitos y mejorar la salida, la KTM número 66 se mantiene plana. KTM está recopilando datos de oro sobre cómo se mueve un chasis de Gran Premio sin la ayuda de la aerodinámica extrema y los sistemas hidráulicos que tenemos ahora mismo.
Este movimiento demuestra que en Mattighofen van muy en serio. Mientras otras marcas todavía están centradas en exprimir el reglamento actual de 1.000 cc, los austriacos ya tienen un prototipo funcional de la era 850 cc rodando en condiciones de calor extremo. Es una ventaja competitiva brutal para cuando llegue el cambio de ciclo, porque ya sabrán qué problemas da el motor cuando el termómetro sube de los 35 °C.
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A pesar de todo el secretismo, la realidad es que Kallio está haciendo de conejillo de indias para la MotoGP del futuro. Sigue usando neumáticos Michelin, igual que los demás, pero todo lo que hay debajo del carenado huele a 2027. KTM quiere llegar a esa fecha con los deberes hechos y, por lo que se ve en Malasia, ya les llevan unos cuantos meses de ventaja a sus rivales.

