
Las alarmas han saltado en el garaje de Aprilia. La presencia de Jorge Martín en los primeros entrenamientos del año en Malasia pende de un hilo. Aunque todavía no hay un comunicado oficial que lo descarte al cien por cien, la edición española de Motorsport.com adelanta que es muy probable que el madrileño tenga que quedarse en casa recuperándose. Los fantasmas de las lesiones de 2025 siguen ahí y la realidad parece ser bastante menos bonita de lo que nos contaron en la presentación del equipo.
Parecía que todo estaba en orden cuando vimos la nueva RS-GP en Milán hace unos días, pero la procesión iba por dentro. Se ha filtrado que Martín tuvo que pasar por el quirófano dos veces el pasado mes de diciembre, algo que se llevó con mucho secretismo.
Una de las cirugías fue para quitar material del escafoides de la muñeca izquierda, pero lo que realmente preocupa es la segunda intervención: hubo que volver a tocar la clavícula por complicaciones del accidente de Motegi con Marco Bezzecchi.
Massimo Rivola, el capo de Aprilia Racing, ha sido el encargado de rebajar la euforia. Al preguntarle por el futuro de Jorge y la renovación para 2027, soltó una frase que deja muy claro que el piloto no está para muchas fiestas ahora mismo: "Con Jorge, todavía no hemos empezado las conversaciones (para su renovación). Me encantaría verle al 100% físicamente, y está muy lejos de estar así". Un baño de realidad en toda regla.
Estas declaraciones chocan bastante con el optimismo que intentó vender el propio Martín durante el evento. El campeón de 2024 quiso tranquilizar a la parroquia asegurando: "Gran parte del trabajo que hice durante este invierno fue clave para estar más preparado para mi futuro y estar completamente en forma".
Incluso se atrevió a poner la mano en el fuego sobre su regreso a la competición: "Estoy contento de que todo haya ido por el buen camino. Y ahora solo me estoy preparando... Estoy seguro de que en Tailandia, en la primera carrera, estaré al 100% en forma".

Ahora mismo, ver a Martín rodando en los tres días de test de Sepang parece una misión casi imposible. Sería una sorpresa mayúscula que los médicos le den el visto bueno o que el equipo quiera arriesgar lo más mínimo. Perderse estos entrenamientos es un palo gordo, porque deja al piloto con muy poco margen de maniobra para poner la moto a punto antes de que empiece el fuego real.
En caso de confirmarse su baja en Malasia, a Martín solo le quedaría la bala de Buriram. Hablamos de un test de apenas dos días a mediados de febrero, justo antes de que arranque la temporada en ese mismo circuito tailandés. Llegar al primer Gran Premio con tan pocos kilómetros encima y con una moto nueva es un hándicap tremendo, sobre todo viendo cómo aprietan los rivales.
El año 2025 fue una auténtica pesadilla para el español y parece que la resaca dura más de la cuenta. Empezó rompiéndose mano y pie en Sepang, luego se destrozó antes de Tailandia haciendo supermotard y, cuando parecía que levantaba cabeza, llegó el accidente de Qatar con el pulmón y las costillas afectadas. El remate fue la clavícula en Japón. Demasiados golpes en muy poco tiempo para un cuerpo que necesita descanso.
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La situación contractual añade un punto extra de presión. Jorge encara su último año de contrato sin nada firmado para 2027 y habiendo intentado salir de la marca italiana antes de tiempo sin éxito. Rivola tiene claro que quieren seguir con él, pero con condiciones: "Es un campeón del mundo, así que sería muy bonito verle con nosotros en el futuro. Pero primero tenemos que darle su tiempo". Vamos, que la prioridad ahora es que se cure, y luego ya hablarán de papeles.

