
La startup valenciana Momoven ha decidido dejar de ser un simple espectador o patrocinador secundario para convertirse en uno de los protagonistas del Mundial de Moto2. Han dado el salto definitivo creando Momoven Racing y entrando como socios principales del renovado Momoven Idrofoglia RW Racing Team.
Estamos ante un movimiento que cambia la configuración de la parrilla en la categoría intermedia. Atrás queda la denominación de Finetwork XTI MIR Racing Team. Esta estructura inicia un ciclo totalmente nuevo donde la ambición deportiva se mezcla con una estrategia empresarial muy clara. Buscan resultados en pista, pero también consolidar la marca a nivel global.
La operación va mucho más allá de poner el logotipo en el carenado de las motos. Momoven ha tomado las riendas del naming del equipo y se ha integrado como socio estratégico. David Berbel, CEO y cofundador de la empresa, tiene claro que para crecer hay que mojarse y estar dentro del garaje tomando decisiones, no solo mirando desde el muro.
El directivo explica perfectamente este cambio de mentalidad. “Para nosotros, este paso supone ir un nivel más allá en nuestra relación con el motociclismo”, comenta Berbel. La idea es demostrar que una empresa joven puede pelear de tú a tú en la élite.
Berbel insiste en que buscan algo duradero, huir de los patrocinios fugaces. “No se trata solo de visibilidad, sino de formar parte de un proyecto sólido, con recorrido y con una visión compartida. Queremos estar dentro, construir a largo plazo y demostrar que Momoven es una marca capaz de competir y crecer al máximo nivel, también en el Mundial”.
En la parte deportiva y de gestión encontramos a un viejo conocido: Javi Martínez. Su papel aquí es doble y fundamental para entender la jugada. Ejerce como Team Principal del equipo, pero también es inversor y asesor ejecutivo de Momoven. Esto asegura que la conexión entre lo que pasa en la pista y lo que se decide en los despachos sea total.
Martínez valora la llegada de su nuevo socio principal como un impulso vital para la estructura. “La entrada de Momoven como socio principal nos permite abrir una nueva etapa con una base mucho más alineada entre lo deportivo y lo empresarial. Compartimos una misma visión de crecimiento, ambición y continuidad, algo clave para construir un proyecto fuerte y sostenible en el tiempo”.
Hablemos de las motos y los pilotos, que es lo que nos gusta. Para este asalto al título en Moto2, el equipo confía en dos nombres: Ayumu Sasaki y Zonta van den Goorbergh. Una dupla interesante que mezcla estilos diferentes y que tendrá la responsabilidad de llevar los nuevos colores a lo más alto del podio.

Pero la estructura no se olvida de la base. Mantendrán una presencia firme en el FIM JuniorGP, con equipos tanto en Moto3 como en Moto2. El objetivo es claro: crear una escalera de talento que permita a los pilotos formarse en casa antes de dar el salto al Mundial. La cantera sigue siendo una prioridad.
Esta unión de intereses es lo que Javi Martínez destaca como el gran valor diferencial del proyecto. “Iniciar esta nueva etapa junto a Momoven, una de las empresas en las que participó y en la que creo firmemente, nos permite construir un proyecto con una base sólida y un enorme potencial de escalabilidad global”.
Además, el proyecto tiene un marcado ADN valenciano y español. Momoven sigue apoyando a pilotos de la tierra como Arón Canet, David Almansa y Adrián Cruces. Quieren estar presentes en todas las categorías, desde la base hasta MotoGP, cuidando a los suyos.
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Para rematar la faena, cuentan con un embajador que sabe lo que es ganar. Álex Márquez, actual subcampeón del mundo de MotoGP, forma parte del accionariado de la compañía. Tener a un piloto de su calibre involucrado refuerza la seriedad de esta apuesta que promete dar mucho que hablar en esta temporada 2026.

