
Acabamos de cerrar un año para olvidar en lo que respecta a las dos ruedas. Los datos provisionales de seguridad vial de 2025 han caído como un jarro de agua fría: 304 motoristas se dejaron la vida en el asfalto en nuestro país. Es una cifra durísima que no veíamos desde hace diez años y que obliga a replantearse qué está pasando realmente en nuestras carreteras.
El escenario de estos dramas suele repetirse con demasiada frecuencia fuera de las grandes urbes. Las carreteras convencionales, las que tanto usamos para las rutas de fin de semana, concentraron el grueso de la tragedia con 232 víctimas. Por su parte, las autopistas y autovías, entornos a priori más controlados, registraron 72 fallecidos.
Pero hay un factor técnico detrás de estas cifras que a veces pasamos por alto y que la AECA-ITV ha querido destacar. Existe un vínculo evidente entre el aumento de accidentes y el estado en el que tenemos nuestras máquinas. Los datos de las inspecciones de 2024 son reveladores y nos dejan en muy mal lugar frente al resto de conductores.
Resulta que las motos se han coronado como el tipo de vehículo con más defectos graves de todo el parque móvil. El Ministerio de Industria y Turismo ha puesto los números sobre la mesa y asustan: el 59% de los fallos que los inspectores detectan en las motocicletas se catalogan como graves.
Para que os hagáis una idea de la magnitud del problema, basta con mirar a los profesionales del transporte. Las ambulancias y los taxis, que están todo el día rodando, tienen una tasa de defectos graves del 38%. Los remolques y semirremolques se quedan en un 32%. Nosotros estamos rozando el 60%, es decir, 6 de cada 10 motos que van a una estación de ITV se marchan con un fallo grave.
Guillermo Magaz, el director gerente de AECA-ITV, ha explicado por qué esto es tan crítico en nuestro caso. Una avería en coche puede ser un susto, pero en moto es otra historia. Así lo define él: “La motocicleta es un vehículo especialmente sensible a cualquier deficiencia técnica. Un defecto en neumáticos, frenos, suspensión o alumbrado tiene un impacto directo y mucho más severo en la seguridad del conductor que el de otro tipo de vehículo. De ahí la necesidad de que este tenga la ITV al día y, por lo tanto, cumpla con las condiciones de seguridad y protección del medio ambiente”.

El Ministerio del Interior también ha aportado datos que confirman esta tendencia negativa. La siniestralidad global se ha disparado, y el número de heridos que han acabado en el hospital ha crecido incluso a un ritmo mayor que el de los fallecidos. El riesgo ha aumentado de forma generalizada.
Toca hacer autocrítica y revisar la moto antes de salir, no solo por la pegatina, sino por nuestra propia piel. Desde la asociación nos recuerdan un detalle útil para los despistados: puedes pasar la ITV hasta un mes antes de que te caduque sin que te cambien la fecha de la próxima revisión. Es una buena forma de no ir pillado de tiempo.
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Circular con la inspección caducada o desfavorable puede salirte por entre 200 y 500 euros de multa, dependiendo del caso. Pero viendo cómo se han puesto las estadísticas de siniestralidad en este último año, la sanción económica debería ser la menor de nuestras preocupaciones.

