
La normativa de MotoGP y SBK estrena este año un cambio drástico que va a modificar la forma de gestionar las caídas. Arrancar la moto en la puzolana o en el piano pasa a ser historia. La FIM ha mandado una orden clara a todos los campeonatos de velocidad: si te vas al suelo y el motor se detiene, la prioridad absoluta es sacar la máquina de ahí antes de pensar en volver a dar gas.
La normativa que entra en vigor esta temporada afecta a todo el mundial de velocidad, desde MotoGP hasta WorldSBK, pasando por el Mundial de Resistencia. El mensaje es claro: las escapatorias son para frenar las caídas, no para hacer mecánicas de urgencia. A partir de ahora, volver a pista va a requerir un paso previo obligatorio.
Cuando un piloto se vaya al suelo y su moto se cale, ya no podrá intentar arrancarla ahí mismo. Da igual que esté en el piano, en la grava o en el césped. La moto tiene que salir de la zona de peligro inmediatamente. Los comisarios tendrán la orden de llevar la máquina tras las barreras de protección, a los viales de servicio.
Ahí es donde cambia la película. El reinicio de la marcha solo podrá hacerse en esa zona segura, detrás del muro. La directiva de la FIM no deja lugar a dudas al respecto: "Después de una caída o problema técnico, cualquier máquina que no funcione en la pista o en las zonas de salida de pista debe ser llevada inmediatamente detrás de la primera línea de protección por los comisarios".
Hasta que la moto no esté en el vial, nada de darle al botón de arranque. El texto oficial especifica que las motos "no deben arrancarse en la pista o escapatorias". Tienen que moverse "al camino de servicio (o a un lugar seguro y protegido en caso de ausencia de camino de servicio), donde se puede proporcionar asistencia para reiniciar".

Hay un matiz importante para los pilotos más hábiles o con más suerte. La prohibición estricta es para las motos que se han parado. Aquellos que sufran una caída pero logren mantener el motor en marcha podrán intentar volver al asfalto directamente, siempre que lo hagan de forma segura y sin poner a nadie en riesgo.
Pero ojo, porque mantener el motor encendido no es un salvoconducto automático. Los comisarios de pista tienen la potestad de impedirte volver si ven algo raro. Una fuga de líquido, un carenado colgando o cualquier daño que huela a peligro significará el fin de la carrera. Ellos mandan y su prioridad es que la pista esté limpia.
También cambian las reparaciones rápidas. Típico momento en el que se dobla una maneta o se suelta una estribera. El piloto tendrá que apañárselas solo, como siempre, pero ahora deberá hacerlo escondido tras las protecciones. Los comisarios pueden ayudar a empujar la moto hasta allí, pero una vez a salvo, nadie más puede tocar la mecánica.
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La FIM sabe que esto va a traer cola al principio. Ellos mismos reconocen que "esta regla puede presentar inicialmente algunas dificultades", sobre todo porque va contra el instinto natural del piloto de volver a gas a fondo. Sin embargo, insisten en que "la razón principal es minimizar la exposición de los comisarios de pista al peligro".

