
BMW Motorrad acaba de confirmar un cambio importante en su política comercial para España. Desde este pasado 1 de enero de 2026, todas las motocicletas que se matriculen en nuestro país vendrán con cinco años de garantía bajo el brazo. La medida busca desmarcarse en un mercado cada vez más agresivo. La fórmula aplicada es sencilla de entender: a los tres años de garantía legal que obliga la normativa, la casa bávara añade una extensión comercial de dos años extra. Lo hacen de serie, sin que el cliente tenga que pelearlo en el concesionario.
Este movimiento llega justo después de un 2025 agridulce para los alemanes en cuanto a ventas. Las cifras dicen que crecieron un 4,4% respecto al año anterior, alcanzando las 13.746 unidades entregadas. Sin embargo, el mercado español está cambiando a una velocidad de vértigo y eso ha tenido consecuencias en la tabla general.
Nuevos actores han entrado con muchísima fuerza. BMW ha bajado del cuarto al quinto puesto en el ranking de ventas de 2025, adelantada por la ofensiva de marcas como Zontes, que se ha colocado tercera con más de 20.000 motos, y Voge, que se ha quedado la cuarta plaza. Ante este escenario, en Múnich han decidido apostar por lo que mejor saben vender: fiabilidad y valor de marca.
La cobertura técnica cubre las espaldas al usuario una vez terminan los primeros 36 meses obligatorios. Durante esos dos años adicionales de regalo, la marca se hace cargo de las piezas y la mano de obra en averías por defectos de fabricación. Esto supone un respiro importante para el bolsillo ante cualquier imprevisto mecánico.
Hay un detalle en la letra pequeña que gustará mucho a los más viajeros. La extensión de garantía no tiene límite de kilometraje. Da igual lo que ruedes, la cobertura sigue ahí. Esto encaja con la filosofía que defienden desde la marca, donde aseguran que "una moto no es solo un vehículo, es una compañera de vida".
Para mantener esta protección activa, hay condiciones lógicas. Las reparaciones deben hacerse en los Talleres Autorizados de la marca y se exige el uso de recambios originales. Es la forma que tienen de asegurarse de que la moto se mantiene tal y como salió de fábrica, garantizando la calidad de los componentes.

Otro punto interesante es la reventa. La garantía va ligada al chasis, no a la persona. Es transferible. Vender una moto de segunda mano que todavía tiene un par de años de garantía oficial es un argumento de peso para mantener alto el valor del vehículo.
Esta estrategia de fidelización parece necesaria viendo cómo se comportaron sus pesos pesados el año pasado. La todopoderosa BMW R 1300 GS vio caer sus ventas un 7,8%, aunque aguantó el tipo como la cuarta Trail más vendida con 1.996 unidades.
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Mejores noticias trajo la gama media. La BMW F 800 GS pegó un estirón del 18,6% en 2025, colándose también en el top 10 de las Trail con 1.332 matriculaciones. Con esta nueva garantía de cinco años, BMW espera que tanto los veteranos de la GS como los nuevos clientes vean en sus motos una inversión segura a largo plazo.

