Lo que le faltaba a esta moto: cambio a lo MotoGP. Y no es una exageración gratuita. El nuevo Italjet Dragster 459 acaba de subir un escalón más en su particular cruzada por borrar la frontera entre scooter y motocicleta con la introducción del sistema SmartShift, un cambio semiautomático que promete transiciones de marcha continuas, sin embrague y sin interrupciones perceptibles.
La base ya era radical de por sí. El Dragster 459 hereda el planteamiento estético y técnico del 700, con alerones delanteros, doble escape bajo el asiento y una silueta más cercana a una naked compacta que a un maxi scooter convencional. A eso se suma ahora una transmisión que rompe con el clásico “giro y listo” del segmento. Aquí no hay maneta de embrague, pero tampoco una simple transmisión automática: el sistema combina actuadores electrónicos de embrague y cambio, permitiendo al piloto elegir entre modo totalmente automático o manejo manual mediante un botón en el bloque izquierdo del manillar.
La comparación con MotoGP no es casual. El concepto de mantener el gas abierto mientras las marchas entran y salen sin cortes recuerda, salvando distancias, a los sistemas seamless de competición. No es lo mismo, evidentemente, pero la filosofía está ahí: rapidez, continuidad y eficacia. Además, la ausencia de maneta de embrague libera la mano izquierda, que pasa a encargarse del freno trasero, mientras que la posición de conducción abandona la plataforma típica de scooter para apostar por estriberas en posición media, como en una moto de verdad.
El motor acompaña el discurso. Bajo el carenado vive un bicilíndrico en paralelo de 449 cc, doble árbol de levas, capaz de entregar 46,9 CV a 9.500 vueltas. No son cifras anecdóticas para un vehículo que sigue vendiéndose bajo el paraguas conceptual del scooter, aunque en la práctica cada vez le quede menos de eso. El conjunto se completa con transmisión por cadena, otro elemento más propio del mundo moto, que lleva la potencia a una rueda trasera de 15 pulgadas desde un motor montado en posición central dentro de un chasis multitubular tipo trellis.
En el apartado ciclo tampoco hay concesiones al ahorro. Suspensiones Marzocchi en ambos ejes, con horquilla invertida totalmente regulable delante, pantalla TFT, depósito de 16 litros y una altura de asiento contenida, 815 mm, que mantiene cierta accesibilidad pese al planteamiento deportivo. Eso sí, quien busque practicidad pura tendrá que mirar a otro lado: no hay espacio bajo el asiento y el Dragster 459 asume sin complejos que su prioridad no es llevar la compra, sino ofrecer sensaciones.
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Con un precio orientativo de 9.900 euros, el Italjet Dragster 459 no juega a ser una opción racional. Juega a ser distinto. Y ahora, con este cambio SmartShift que apunta directamente a la experiencia de las motos de competición, termina de construir un producto que no encaja del todo en ninguna categoría conocida. Probablemente esa sea, precisamente, la gracia.


