
Se acerca el final de año y, con él, la tradición que ha conquistado el asfalto invernal: las Papanoeladas. Juntarse con cientos de compañeros, combatir el frío a base de gas y rodar por una causa benéfica es la excusa perfecta para sacar la moto en diciembre, pero lo que empezó como ponerse una chaqueta roja sobre la cordura ha derivado en una competición de tuning navideño que se nos está yendo de las manos.
Ver motos forradas de espumillón, árboles de navidad en el top case y mucha iluminación LED a pilas es espectacular, pero la Guardia Civil y las Policías Locales no tienen por qué contagiarse de tu espíritu navideño si tu moto incumple el Reglamento, y la broma puede salirte muy cara.
El adorno estrella es también el imán número uno para las multas: las luces de Navidad. Comprar una tira de LEDs en el bazar y pegarla al carenado o enrollarla en la cúpula queda muy vistoso para la foto, pero es ilegal circular con ella encendida. El Reglamento General de Vehículos prohíbe instalar cualquier dispositivo luminoso o reflectante que no esté debidamente homologado o que no figure en la ficha técnica, ya que se considera que pueden deslumbrar, distraer a otros conductores o confundir sobre la anchura y posición real de la moto.
Si te paran con la moto pareciendo una feria, la infracción por circular con dispositivos de alumbrado y señalización no autorizados conlleva una sanción directa de 200 euros.
Otro clásico es llenar los retrovisores, el manillar o el colín de bolas de navidad, muñecos o guirnaldas, algo que puede parecer inofensivo hasta que sales a carretera abierta. Si uno de esos objetos se suelta, se convierte en un proyectil para el motorista que te sigue, y el Artículo 14 del Reglamento General de Circulación es muy claro respecto a la disposición de la carga: esta no puede arrastrar, caer total o parcialmente o desplazarse de manera peligrosa.
Por tanto, si llevas adornos mal asegurados o susceptibles de salir volando, te enfrentas a otra multa de 200 euros por circular con la carga mal acondicionada, una cifra que podría incluso aumentar si el agente considera que has creado un peligro grave para la seguridad vial.

Mucho más cuidado hay que tener con el espumillón que cuelga del baúl trasero o las decoraciones cerca del portamatrículas, porque aquí entramos en terreno pantanoso. Si una tira de adorno, por el viento o las vibraciones, acaba tapando total o parcialmente un solo número o letra de tu matrícula, estás en problemas serios.
La infracción por circular sin que la placa de matrícula sea visible o legible conlleva una multa de 200 euros, pero ojo, porque si el agente interpreta que has manipulado la placa o colocado el adorno intencionadamente para evitar ser identificado por los radares, la Ley de Seguridad Vial contempla sanciones de hasta 6.000 euros y la pérdida de 6 puntos, un riesgo totalmente innecesario por llevar un poco de decoración plástica.
Finalmente, no podemos olvidar que el propio disfraz de Santa Claus también está sujeto a normativa si interfiere en la conducción. El Artículo 18.1 del RGC obliga al conductor a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.
Si llevas un traje demasiado voluminoso, unas botas de fieltro que te impiden accionar bien el cambio o el freno trasero, o una barba postiza que se sube con el viento y te tapa la visión, te pueden sancionar con 80 euros, aunque esta cifra puede escalar hasta los 100 o 200 euros dependiendo de la gravedad y el riesgo que perciba el agente.
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En resumen, las Papanoeladas son para disfrutar, así que disfrázate tú (siempre encima de la equipación), pero vigila bien qué le pones a la moto si no quieres que la ruta benéfica termine financiando las arcas del Estado.

