
El mercado de MotoGP ha entrado en una fase de locura transitoria donde el tiempo parece correr más rápido que las propias motos. Aún no ha arrancado la temporada 2026 y en los despachos ya se juega el partido de 2027. La razón es sencilla: prácticamente toda la parrilla termina contrato al unísono y las fichas van a volar. En Borgo Panigale lo saben y, lejos de esperar sentados, ya han activado una alternativa de peso llamada Nicolò Bulega.
La fábrica italiana tiene claro que su moto es la más deseada, pero también es consciente de que sus estrellas tienen agenda propia. Marc Márquez, la pieza más codiciada del tablero, no ha dudado en poner cifras a sus intenciones durante el evento Campioni in Festa. El de Cervera quiere seguir vestido de rojo, aunque no a cualquier precio ni sin condiciones.
Su declaración de intenciones fue tan honesta como calculadora. "De 0 a 10 quiero quedarme un 8 en Ducati, pero hay muchas cosas que valorar. Para el 2027-2028 todavía está todo en duda, se abrirá todo", explicaba el '93'. Para él, la lealtad a la marca pesa, pero el rendimiento manda: "La prioridad es ser rápido y en Ducati puedo serlo, pero tendré que entender también muchas cosas y decidir qué es mejor para mi futuro".
Lo que verdaderamente ha encendido las alarmas -o al menos ha acelerado el pulso en los despachos italianos- es la prisa del español. Marc no quiere culebrones de verano que se alarguen hasta agosto. Su aviso a navegantes ha sido tajante: "Me tomo dos semanas para pensar en mi futuro, dos semanas para tomar la decisión más correcta, la mejor para mí".
Ante esta presión del cronómetro, Ducati ha movido ficha con Nicolò Bulega. El piloto de Superbike no es un simple rumor: es el plan de contingencia real. Tras su buena adaptación a la MotoGP en las citas de Portimao y Valencia, el italiano tiene programadas tres jornadas de test que podrían ampliarse a cinco durante el 2026. Y no probará cualquier cosa: será el encargado de desarrollar la futura Ducati 850 cc calzada con Pirelli.
Claudio Domenicali, el gran jefe de Ducati, intenta mantener la calma públicamente frente a los micrófonos. Sabe que tiene entre manos un rompecabezas complejo donde también entra en juego la renovación de su actual campeón. "Marc va al mercado y obviamente será un tema a valorar. Él con nosotros está muy bien y viceversa, pero todo está por valorar. Lo mismo para Pecco, que lleva con nosotros mucho tiempo", comentaba el CEO.

A diferencia de la urgencia de Márquez, los tiempos que maneja la directiva parecen más pausados. Domenicali apunta a la primavera como el momento de la verdad. "El mercado existe para todos, pero de momento es muy pronto. Creo que en febrero-marzo se empezarán a hacer los juegos", aseguró, intentando enfriar una situación que ya hierve.
El escenario actual deja una radiografía curiosa: solo Álex Márquez tiene su futuro atado y bien atado para 2027. El resto de asientos en la órbita de Ducati son ahora mismo sillas calientes. El equipo Aruba sueña con ver a Bulega vestido de oficial en MotoGP, y el propio piloto ha demostrado que el traje le sienta bien, postulándose como una amenaza real para los actuales titulares.
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La realidad es que en Bolonia se acumula el talento. Hay demasiados pilotos rápidos para tan pocas Desmosedici disponibles de cara al cambio de reglamento. Con Bulega pidiendo paso desde Superbike y las negociaciones de los equipos satélites como el VR46 pendientes, alguien se va a quedar sin sitio. La música ha empezado a sonar y Ducati ya tiene a su sustituto preparado por si el "8 de 10" de Márquez acaba convirtiéndose en un adiós.

