
Por Borja Arias@borjarias | Google+ |
Honda CB750 Hornet 2026: El aguijón se vuelve más inteligente con el E-Clutch
Cómo me gusta el amarillo; creo que lo he dicho en más de una ocasión, pero es que a esta nueva Honda CB750 Hornet 2026 le sienta de miedo, especialmente combinado con ese tono plata que entra directamente por los ojos. Me encuentro en la presentación internacional probando la evolución de una moto que ya nos gustaba, pero que ahora recibe una tecnología que va a marcar un antes y un después en el segmento de las sport naked: el sistema E-Clutch de segunda generación.
La gran noticia es que Honda ha apostado todo a esta carta, y en nuestro mercado la Hornet solo llegará en versión E-Clutch. No es para asustarse, al contrario. Esta tecnología se integra ahora con el acelerador electrónico, gestionando el encendido, la inyección y el embrague de forma combinada con el control de tracción. El resultado es una conducción que mantiene toda la esencia de un cambio manual, pero con una suavidad y rapidez que parecen de otro planeta.

A nivel estético, la Hornet mantiene su línea agresiva pero añade ahora la quilla de serie, lo que le da un aspecto más compacto y terminado. Al fijarnos en el motor, vemos que el sistema E-Clutch está mejor integrado que en las 650; los actuadores siguen la línea descendente de la mecánica y no molestan en absoluto a la pierna. Aunque el conjunto engorda 4 kg (parando la báscula en 196 kg en orden de marcha), os adelanto que en el asfalto esa diferencia es totalmente imperceptible.
Lo que realmente te vuela la cabeza es la libertad que te da este sistema. Puedes llegar a un semáforo en sexta marcha y la moto no se cala nunca. El cuadro te sugerirá bajar marchas, pero podrías incluso salir en sexta si quisieras. Solo tienes que ocuparte de la palanca de cambios, cuya dureza puedes regular en tres niveles (fuerte, medio o suave), olvidándote por completo de la maneta de embrague, aunque esta sigue ahí por si en algún momento quieres usarla de forma tradicional.

En carretera abierta, la Hornet sigue siendo ese "juguetito" reactivo y juguetón que tanto nos divirtió en su lanzamiento. El motor bicilíndrico de 92 CV y 75 Nm empuja con una contundencia magnífica. Con el E-Clutch, las transiciones entre marchas son instantáneas y homogéneas, sin importar a qué revoluciones vayas. Es como tener un quickshifter perfecto que nunca falla, permitiéndote centrarte exclusivamente en trazar y disfrutar de las curvas.
Ergonómicamente, sigue siendo una moto extremadamente amigable. Con un asiento a solo 795 mm del suelo, es accesible para cualquier talla y perfecta para quienes dan el salto desde el carnet A2. En ciudad es una delicia por la ausencia de fatiga al no tener que accionar el embrague constantemente, y en tramos virados se siente ligera y muy predecible, permitiéndote ir rápido con una facilidad pasmosa.

Si me pongo exquisito, quizás me hubiera gustado ver un pequeño upgrade en las suspensiones. Para un piloto de mi peso y envergadura, el amortiguador trasero puede sentirse algo justo cuando le exiges de verdad, aunque para un uso estándar y usuarios de peso medio, el conjunto Pro-Link cumple de sobra. También subiría un peldaño el nivel de los neumáticos (de los Road 6 de serie a unos Power 6) para terminar de redondear su faceta más deportiva.
En cuanto a tecnología de a bordo, no le falta de nada: pantalla TFT de 5 pulgadas con conectividad, iluminación Full LED, toma USB-C y cinco modos de conducción (tres preconfigurados y dos User). He podido probar los modos Road y Sport, y la diferencia en la inmediatez del acelerador es muy notable. La electrónica de Honda está a un nivel altísimo, gestionando cada parámetro para que tú solo te preocupes de abrir gas.
La nueva Hornet llegará a los concesionarios en mayo con una gama de colores muy atractiva, destacando el nuevo azul Jeans y el clásico negro con chasis rojo. Aunque el precio final está por confirmar, todo apunta a que rondará los 8.500 €. Es, sin duda, una de las opciones más equilibradas y divertidas del mercado actual. Pero como una imagen vale más que mil palabras, lo mejor es que veáis cómo se comporta en acción.

Por Borja Arias