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Por Alfonso Somoza @sukosomoza |
Muchos os echaréis las manos a la cabeza al ver una moto eléctrica grande con el ala dorada, pero la Honda WN7 no es lo que parece. En lugar de obsesionarse con autonomías imposibles que dispararían el peso, Honda ha buscado una agilidad que emule a su hermana de combustión, la Hornet 750. Su nombre proviene de "Wind" (viento), definiéndola como un soplo de aire silencioso pero potente, más la N de 'naked' y el 7 que simboliza su escala de potencia.
Técnicamente, han optimizado lo que funciona: un motor de imanes permanentes con un pico de 68 cv y 25 cv nominales. Lo más revolucionario es que el paquete de baterías de 9,3 kW actúa como el propio chasis de la moto. Esta solución inédita permite detener la báscula en 217 kg, solo 25 kg más que la Hornet convencional, situándola muy por debajo del peso de su competencia eléctrica.
En marcha, la agilidad es sobresaliente. Al entrar en curva, la moto se siente noble y redonda gracias a un reparto de masas excelente que no te empuja hacia fuera. Gran parte de la culpa la tiene su parte ciclo: una horquilla invertida de 43 mm y frenos radiales Nissin muy dosificables. Además, su asiento es tan estrecho -aunque demasiado duro- que facilita que pilotos de casi cualquier talla lleguen con ambos pies al suelo con seguridad.
La tecnología está pensada para el motorista real. Disponemos de cuatro modos de conducción y tres niveles de regeneración de batería. El nivel 3 ofrece una retención similar a la de un gran motor bicilíndrico, ideal para conducción deportiva o ciudad. Todo se gestiona desde una pantalla LCD de 5 pulgadas con conectividad para llamadas, música y navegación a través de la tecnología RoadSync de Honda.
Sobre la autonomía, Honda declara 140 km en uso mixto. En nuestra prueba, dándole un uso exigente por puertos de montaña, nos hemos movido entre los 90 y 100 kms reales. Para un uso diario respetando los límites, es factible alcanzar los 120 o 130 km. En cuanto a la carga, admite carga rápida (del 20% al 80% en 30 minutos) y carga convencional en casa en unas 4 horas, la mitad si usamos un cargador de pared o Wallbox.
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El ahorro es un factor clave a largo plazo. Al no tener aceites, filtros ni cadena —utiliza una correa dentada de mantenimiento casi nulo—, el ahorro estimado frente a una Hornet es de unos 700 euros anuales entre combustible y revisiones. Aunque su precio de 15.000 euros es elevado, la WN7 se posiciona como una opción premium para el entusiasta tecnológico que busca algo más divertido que un simple scooter eléctrica para el día a día.
Como conclusión, la Honda WN7 es un ejercicio de valentía. Han preferido darnos una moto ágil y divertida antes que una mole eléctrica sin alma. Es el primer cimiento de una familia que evolucionará con futuras versiones más potentes, pero que ya hoy ofrece un comportamiento dinámico de diez para quienes quieren dar el salto al futuro sin perder el placer de conducir.
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¿Queréis ver cómo se defiende esta eléctrica en las curvas de Málaga? No os perdáis la videoprueba completa a continuación:


