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- Las marcas plantan a Liberty Media en Jerez y el acuerdo para 2027 se complica.
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- Los fabricantes exigen cobrar el 50% de los beneficios, siguiendo el modelo de la F1.
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- Liberty ofrece 8,3 millones de euros por equipo mientras las marcas piden mucho más.
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La compra de MotoGP por parte de Liberty Media prometía ser el empujón definitivo para el campeonato, pero los primeros roces ya están aquí. Después de poner sobre la mesa cerca de 4.300 millones de euros para quedarse con el negocio, los nuevos dueños americanos se han encontrado con un muro inesperado. Los fabricantes no están dispuestos a aceptar cualquier trato y, en pleno 2026, lo que hay sobre la mesa es una pelea pura y dura por el control del dinero.
El problema principal, según informa Motorsportmagazine.com, está en el nuevo Acuerdo de la Concordia para los años 2027 a 2031. Liberty quiere poner sus propias reglas, pero las marcas, unidas en la asociación MSMA, quieren una parte mucho más grande del pastel. No se conforman con que les den una cantidad fija y ya está. Lo que buscan es cobrar en función de los beneficios que genere el mundial, exactamente igual que ocurre en la Fórmula 1, para dejar de ser simples invitados y pasar a ser socios.
La tensión explotó de forma muy clara durante el pasado Gran Premio de España en Jerez. Los jefes de Liberty montaron una cena oficial para presentarse y llevarse bien con todo el mundo, pero el resultado fue un desastre absoluto. Yamaha, KTM y Aprilia decidieron no aparecer por allí, dejando las mesas vacías y a los directivos americanos con la palabra en la boca. Fue un plantón histórico que confirma que la relación entre las fábricas y los nuevos dueños está bajo mínimos.
Para entender el enfado de los jefes de equipo hay que mirar lo que entra hoy en la caja, porque las cifras actuales se han quedado muy pequeñas. Ahora mismo, los equipos oficiales reciben una ayuda que ronda los 2,1 millones de euros, a los que se suman algunos extras para logística. Es una cantidad que, para una fábrica que se gasta una fortuna en desarrollar una moto desde cero, no es mucho más que calderilla para cubrir gastos básicos.
Los equipos satélite lo tienen un poco mejor porque siempre han necesitado más protección para sobrevivir, pero la MSMA quiere que todo el sistema cambie radicalmente. Las marcas han echado cuentas y, viendo que el campeonato genera unos beneficios netos de unos 250 millones de euros, reclaman que los equipos se repartan la mitad. Si se hiciera como ellos piden, a cada equipo le tocarían unos 11,3 millones de euros anuales.

Sin embargo, la oferta que ha lanzado Liberty Media se queda por debajo de esas pretensiones. Los americanos han propuesto un pago fijo que ronda los 8,3 millones de euros por equipo. Aunque es mucho más de lo que cobran ahora, las marcas saben que bajo el mando de Liberty el campeonato va a ganar muchísimo más dinero en el futuro, y no quieren quedarse atadas a una cifra fija mientras los beneficios del promotor suben como la espuma.
Massimo Rivola, que manda en Aprilia Racing y lidera la asociación de fabricantes, está encabezando esta postura de fuerza. Saben que Liberty Media es un gigante que tiene músculo de sobra para pagar más. El espejo de la Fórmula 1 escuece mucho en el paddock de las motos, donde ven que allí incluso el último equipo de la parrilla se embolsa más de 40 millones de euros por temporada.
Lin Jarvis, que ahora trabaja como negociador para las marcas, ha intentado que la sangre no llegue al río con declaraciones suaves. Cuando le preguntaron por estas reuniones tan tensas, su respuesta fue directa al asegurar que no hay ninguna guerra abierta. Pero la realidad es que, tras el desplante en la cena de Jerez, los fabricantes están más defensivos que nunca y han dejado claro que no van a firmar cualquier papel sin pelear.

La estrategia de Liberty para desbloquear esto es la de siempre: hablar con cada uno por su cuenta para romper la unidad del grupo. Saben que si convencen a Honda o a Ducati, el resto acabará cayendo por su propio peso. De hecho, parece que Honda ya está convencida para firmar y Ducati está escuchando con buenos ojos las propuestas individuales, lo que podría dejar a los fabricantes europeos que dieron el plantón en una situación muy comprometida.
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Esta pelea es fundamental para lo que veremos en los circuitos los próximos cinco años. Los fabricantes saben que este es el momento de apretar ahora que el mundial está creciendo tanto y despertando interés en nuevos mercados. Liberty ya ha demostrado en otros sectores que su prioridad es que los accionistas estén contentos, y eso suele significar negociar con mano dura hasta el último céntimo, por lo que el desenlace de este pulso marcará el futuro financiero de MotoGP.

