
Pit Beirer, el máximo responsable de KTM Racing, ha dicho basta. El sistema que controla la presión de las gomas en MotoGP se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza para los equipos, y el jefe de la marca naranja no ha tenido pelos en la lengua para pedir que se elimine de una vez. Según Beirer, estas normas son un estorbo que está manchando los resultados de los domingos.
El lío viene de lejos, pero ha estallado de nuevo tras lo ocurrido con Pedro Acosta en el pasado Gran Premio de las Américas. El murciano perdió un podio en la Sprint por culpa de estos sensores, un castigo que Beirer ve totalmente injusto. Para el patrón de KTM, que el resultado de una carrera dependa de una milésima de presión no tiene sentido en un deporte tan al límite.
La queja de Beirer es muy clara: "La regla es simplemente absurda". Lo ha comentado recientemente en una charla con Speedweek.com, dejando ver que la frustración en el garaje de KTM es máxima. El problema principal es que cumplir con los mínimos que pide el reglamento es casi una lotería, porque depende totalmente de si el piloto rueda solo o va pegado al de delante.
En MotoGP, las presiones cambian constantemente según el flujo de aire. "Si dejas margen suficiente para no bajar del límite, pero te metes en el rebufo de otro piloto, la presión sube muchísimo y la moto se vuelve imposible de conducir", explica Beirer. Es un dilema sin solución: o te arriesgas a una sanción por ir bajo, o te arriesgas a caerte porque la moto no gira.
Lo que más le duele a KTM es que estos cambios de presión no sirven para ganar tiempo. Según el directivo, tener un poquito menos de aire no te hace ir más rápido, por lo que no se puede considerar una trampa. "Es una tontería absoluta, porque no dice nada sobre si alguien ha hecho un buen o un mal trabajo", añade con bastante cabreo.
A veces la suerte se pone de tu lado, como cuando Dani Pedrosa subió al podio en Jerez por una sanción a Fabio Quartararo, pero ni siquiera eso convence a Beirer. Él quiere que las carreras se ganen en la pista y no en los despachos de los comisarios horas después de que se baje la bandera a cuadros. Para él, lo que está pasando es "espantoso".

La situación llega a tal punto que el propio Beirer ha intentado presionar a los de arriba. Cuenta que se cruzó con el presidente de la FIM y este le reconoció que la norma no funciona. El jefe de KTM fue directo al grano: "Usted es el presidente de la FIM, ¡cámbiela!". Beirer propone algo mucho más sencillo: que todos salgan con la misma presión medida en la parrilla y que luego gane el mejor.
Ahora mismo, el reglamento obliga a estar por encima de un mínimo el 30% de las vueltas en la Sprint y el 60% en la carrera larga. Si no lo cumples, te caen 8 o 16 segundos de castigo. Beirer cree que esto tiene que desaparecer ya mismo: "Esta regla tiene que ser cambiada o eliminada".
Con el cambio a Pirelli en el horizonte de 2027, el campeonato tiene una oportunidad de oro para arreglar este entuerto. Sin embargo, en el box de KTM no quieren esperar tanto. Quieren que se deje de mirar tanto el sensor y se empiece a mirar más el talento del piloto, porque ahora mismo, rodar en grupo es un castigo.
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Al final, Beirer resume el sentir de muchos mecánicos que se vuelven locos haciendo cálculos antes de salir a pista. "No ganas ni pierdes nada por 0,03 bares de presión", insiste

