
La paciencia de Fabio Quartararo se está terminando. El piloto francés ha vuelto de Estados Unidos con las manos vacías y la sensación de que en Yamaha no están entendiendo la gravedad del problema. Aunque estamos en 2026 y la marca ha hecho cambios importantes, como el nuevo motor V4, la realidad es que los resultados no llegan. En el último gran premio en Austin, el desastre fue total: las cuatro motos de la marca japonesa terminaron en las últimas cuatro posiciones de la parrilla.
El balance de Texas es para echarse a temblar. Fabio cruzó la meta el domingo en la posición 17, a casi medio minuto del ganador. Lo que más duele en el garaje del francés es que ni siquiera fue la mejor Yamaha en pista. El novato Toprak Razgatlioglu, que este año se estrena en MotoGP con el equipo Pramac, consiguió terminar por delante de él y sumar su primer punto. También Jack Miller le ganó la partida en esa pelea por no ser el último.
Quartararo cree que el equipo se está engañando a sí mismo con los datos. En las reuniones técnicas, los ingenieros sacan pecho porque la moto es medio segundo más rápida que el año pasado, pero se olvidan de un detalle fundamental: el resto de las marcas han bajado sus tiempos un segundo entero. Al final, la brecha con la cabeza de carrera es cada vez más grande y la frustración del piloto aumenta en cada sesión.
El piloto de Niza ha sido muy claro al hablar sobre esta forma de trabajar. En una charla con los compañeros de Canal+, Fabio explicaba que comparar tiempos con años anteriores no sirve de nada si te quedas atrás en la clasificación general. Para él, da igual que haga sol o que llueva si la base de la moto no funciona frente a las Ducati o las KTM.
"Creo que, ya sea que esté soleado o llueva, no sé qué es mejor, pero creo que, sobre todo, tenemos que dejar de comparar tanto los tiempos por vuelta. Porque comparamos dentro del equipo. Sí, en la clasificación fuimos medio segundo más rápidos que el año pasado, mientras que los demás pudieron mejorar un segundo completo", comentaba el francés con bastante resignación.

Ahora viene la parte más complicada del calendario. MotoGP aterriza en Jerez, un circuito que siempre se le ha dado bien a la Yamaha M1 por su diseño fluido. El año pasado, Fabio salió desde la pole y peleó por la victoria hasta el final con Álex Márquez. Sin embargo, para esta edición de 2026, el piloto ya está avisando de que las cosas van a ser muy diferentes y no precisamente para mejor.
Fabio piensa que Jerez va a ser el golpe de realidad definitivo para los ingenieros japoneses. Si en una pista donde la moto siempre ha ido rápido empiezan a rodar más lento que hace un año, ya no habrá forma de maquillar los resultados. El francés espera que ese momento sirva para que en la fábrica se den cuenta de que el camino que han tomado no es el correcto.
"Así que también será bueno para el equipo ver que los tiempos por vuelta en circuitos como Jerez y Le Mans son significativamente más lentos que el año pasado. Creo que será bueno para los ingenieros ver eso", ha soltado Quartararo. Es un mensaje directo al corazón del departamento de carreras: prefiere que el desastre sea evidente para que por fin se tomen medidas drásticas.
Leer también: Diogo Moreira le amarga el debut a Toprak Razgatlioglu: así está el duelo de novatos en MotoGP
La situación en la tabla del mundial es un reflejo de este caos. Después de las tres primeras citas de 2026, Quartararo solo tiene 6 puntos en su casillero. Sus compañeros de marca están incluso peor: Álex Rins lleva 3 puntos, Razgatlioglu solo 1 y Jack Miller todavía no ha puntuado. Yamaha se ha quedado anclada en el fondo de la clasificación y Jerez podría ser el escenario donde toquen fondo definitivamente.

