Maverick Viñales ya ha dado el primer paso para dejar atrás uno de los arranques de temporada más complicados que se le recuerdan. El piloto de Roses ha sido operado con éxito para retirar un tornillo desplazado en su hombro izquierdo, una anomalía que llevaba días condicionando seriamente su rendimiento… hasta el punto de obligarle a bajarse de la moto en pleno Gran Premio de Estados Unidos.
La decisión no fue improvisada, pues Viñales apenas pudo completar la primera sesión de entrenamientos en Austin antes de asumir que algo no iba bien. Las sensaciones eran claras, especialmente en una MotoGP donde la exigencia física está muy por encima de cualquier otra disciplina: “No estoy al 100%. Yo pensaba que sí, pero con la MotoGP todo es más exigente y en los cambios de dirección pierdo muchísimo porque algo no funciona”, reconocía el propio piloto días antes.
El diagnóstico terminó de confirmar las sospechas: uno de los tornillos implantados en la operación de 2025 se había desplazado. A partir de ahí, no hubo margen para seguir forzando, así que Viñales puso rumbo a Europa y pasó por quirófano en Italia, donde fue intervenido por un equipo médico especializado que resolvió el problema sin complicaciones.
Horas después, el propio piloto lanzaba un mensaje tranquilizador a través de sus redes sociales: “Me siento mejor. El tornillo está fuera y la operación fue bien. Es tiempo de centrarse en la recuperación y volver al 100%”.
No es un contratiempo menor. El hombro izquierdo lleva siendo un punto débil desde la fractura sufrida en 2025, y aunque en invierno parecía haber dejado atrás las molestias, la realidad de la competición ha vuelto a exponer sus limitaciones. Viñales ya había advertido que, pese a rodar sin problemas con motos derivadas de serie, la MotoGP le exigía un nivel físico que ahora mismo no podía sostener.
El golpe llega, además, en un momento especialmente delicado teniendo en cuenta cómo está el 'mercato' de 2027. Su inicio de 2026 estaba lejos de lo esperado, sin puntos en las primeras citas y sin terminar de encontrar sensaciones con la KTM. Una situación que contrasta con las expectativas generadas tras la pretemporada y que ahora queda completamente condicionada por su estado físico.
A corto plazo, el objetivo es claro: recuperarse. A medio, volver a competir. Y en el horizonte aparece Jerez como posible escenario de regreso, aunque sin confirmación oficial por ahora. Todo dependerá de la evolución de un hombro que vuelve a situarse en el centro de su temporada.
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Hay otra lectura, y es que más allá de los resultados inmediatos, el curso 2026 puede marcar su futuro dentro del paddock. Con movimientos clave en el mercado y posibles cambios dentro de KTM, Viñales se juega mucho más que puntos: se juega su sitio en la parrilla que viene. Y para eso, lo primero es una cosa que ahora mismo no tenía: estar al cien por cien.

