
Jorge Martín volvió a demostrar en Brasil que su versión de 2026 es mucho más madura y calculadora. El piloto de Aprilia firmó un segundo puesto muy trabajado en una carrera especialmente exigente por el calor y el estado del asfalto, donde la clave no fue tanto la velocidad pura como saber gestionar cada momento.
Lejos de obsesionarse con el resultado, el madrileño insiste en que su enfoque actual está en las sensaciones. Según explicó al terminar, "como llevo ya un par de años haciendo, no me fijo tanto en quiero ganar, quiero hacer segundo, quiero hacer quinto. Me fijo en las sensaciones", una filosofía que volvió a aplicar en Goiânia, donde ya desde el warm up notó una pequeña mejora respecto al sábado, aunque reconocía que "las condiciones en la carrera han sido muy difíciles" y que las primeras vueltas fueron especialmente duras por el calor.
Esa lectura de carrera fue clave. Martín supo mantener la calma incluso cuando las cosas no empezaron de cara, esperando su momento para reaccionar. "He intentado estar muy cauto, muy tranquilo", explicaba, hasta que llegó el punto de inflexión: "cuando me ha pasado Pedro sí que he dicho, ahora Jorge tienes que empezar a espabilarte". A partir de ahí, aprovechó los errores de sus rivales para colocarse en la posición adecuada y construir su carrera desde la constancia, sin mirar referencias externas: "No he mirado ni la pizarra. He intentado ser constante cada vuelta".
Hubo incluso un momento en el que la victoria parecía una opción real. Martín empezó a recortar distancia con Bezzecchi, pero un susto le hizo cambiar de mentalidad. "He empezado a pensar quizá en la victoria… pero nada, un susto ahí otra vez en la 10, es mejor acabar y sumar puntos", admitía. En ese instante decidió asegurar el resultado, consciente de que el podio era ya un botín importante en un fin de semana complicado. "Lo he dejado todo ahí dentro de la pista para un pódium que sabe muy bien", añadía.
Más allá de lo que ocurre en pista, el propio Martín quiso poner en valor el trabajo que hay detrás de este nivel. "El último libro que me estoy leyendo es la Biblia… siempre hay que creer en algo más allá", comentaba, antes de explicar la disciplina que ha seguido en los últimos meses. "Llevo cuatro o cinco meses ‘locked in’, no fallo un día: comida, entrenamiento, entreno mental… todo tiene su recompensa y hoy estamos aquí".
Eso sí, el piloto de Aprilia no pierde de vista que todavía hay margen de mejora, especialmente en el tramo final de las carreras: "No he dado tandas muy largas con esta moto, entonces cuando en carrera me pasan cosas que no me espero tengo que ir rectificando mis líneas", señalaba, apuntando directamente a la gestión del ritmo en las últimas vueltas como uno de los aspectos a pulir.
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También hubo espacio para valorar una de las decisiones más polémicas del domingo: la reducción de la carrera. Martín reconoció que les pilló por sorpresa. "Yo no sabía por qué era", explicaba, aunque en pista entendió rápidamente el problema: "Se estaba levantando el asfalto… saltaban piedras y era complicado". Aun así, cree que la distancia recortada cambió el enfoque de la prueba. "Con 23 ha sido un poco más como una sprint", apuntó, aunque destacando que, pese a todo, las sensaciones fueron mejores que el día anterior.

