Jack Miller ha arrancado 2026 con dos kilos menos en la báscula y una idea clara: si la nueva Yamaha V4 no corre lo suficiente, habrá que ayudarla por donde se pueda. El australiano, ya el más ligero de los pilotos Yamaha en MotoGP, ha afinado todavía más su físico durante el invierno y en Buriram confirmó el dato sin rodeos: “He perdido dos kilos”.
No es el único que se ha presentado más delgado en el box de Iwata; Fabio Quartararo también ha llamado la atención por su aspecto más fino, pero en el caso de Miller el cambio ha sido deliberado y planificado. En MotoGP no existe un peso mínimo conjunto moto-piloto como en Moto3 o Moto2; el límite es solo para la moto (157 kg). Todo lo que el piloto rebaje es masa menos que acelerar y frenar… Siempre que no comprometa fuerza y resistencia para 45 minutos al límite.
En el test de Buriram, Miller explicó cómo ha llegado a esos 64 kg (el mismo peso que Marc Márquez, pese a que el australiano es cuatro centímetros más alto): “Empecé a trabajar con un entrenador diferente a finales del año pasado, en diciembre. Ha ido bien. Estoy disfrutando el proceso, trabajando con un enfoque distinto. Soy un perro viejo, pero nunca es demasiado tarde para aprender trucos nuevos”.
El cambio no ha sido radical, pero sí metódico: “Ha sido principalmente la forma de entrenar. No algo enorme, pero un poco diferente, más consistente, un poco menos de trabajo a pulsaciones muy altas. Mucho más controlado, digamos. Mucho más estratégico con el entrenamiento”. Y también la dieta: “Intentando comer lo más limpio posible, especialmente durante el invierno”.
Cuando le preguntaron si esa pérdida de peso tenía que ver con la falta de velocidad punta de la nueva V4, Miller no lo dijo abiertamente, pero dejó una frase significativa: “Estoy intentando ponerme en la mejor forma posible y siento que llego a la temporada más en forma que nunca. Perder peso todo lo posible para sentirme como si estuviera en Moto3 otra vez, ¡intentando hacer la moto lo más rápida posible!”.
En cuanto al paquete aerodinámico, Miller fue directo. La especificación nueva es la elegida para empezar el año y el antiguo diseño tipo “triplano” solo apareció para asegurar piezas suficientes de cara al estreno del fin de semana: “Estaba claro que íbamos a usar esa [la nueva], creo que todos estábamos unánimemente contentos con ella en Sepang”.
Sobre por qué no la utilizó el primer día en Buriram, aclaró: “La única razón por la que no la usé fue por las piezas. Estamos en el proceso de fabricar suficientes, pero el equipo está asustado, y con razón, después de mi temporada pasada… Saben que podemos comernos unas cuantas piezas de recambio”.
Miller terminó el test como la mejor Yamaha, 16º, a 1.004 segundos de Marco Bezzecchi. El panorama no es sencillo y el propio australiano lo reconoce, sobre todo pensando en Tailandia:“Estoy bastante contento con la pretemporada, obviamente ha sido movida. Hoy ha sido jodidamente movido. Dos tandas largas… voy a dormir como un bebé esta noche. Pero es lo que toca con una moto nueva, intentar entenderla, desarrollarla”.
Hay trabajo por delante: “Tenemos áreas claras en las que necesitamos trabajar, pero me siento bien sobre la moto, siento que va mejorando, trabajando en ella, cambiando pequeñas cosas aquí, allá y en todas partes”. Y de cara al fin de semana: “Tenemos ganas de ir a correr. Sabemos que esta pista va a ser difícil para nosotros con tantas rectas largas”.
La hoja de ruta está definida: “Tenemos un plan claro de cuándo llegarán las primeras actualizaciones. Los chicos están empujando fuerte y yo les aprieto todavía más para, digamos, acortar el proceso lo máximo posible”. En el plano del pilotaje, al menos, no todo es negativo: “En cuanto a manejabilidad no me siento mal. Estoy disfrutando pilotando”.
Cuestionado por el tono menos optimista de Quartararo, Miller defendió el proyecto: “Intento ser lo más positivo posible y, como he dicho, tenemos un plan claro de cuándo llegan las actualizaciones. Creo firmemente que los ingenieros están trabajando lo más duro posible”. Y lanzó un mensaje en clave técnica: “Tener una moto que básicamente se construyó hace seis meses y estar solo a un segundo en una vuelta no es poca cosa. Requiere mucho reinventar una moto”.
Por eso insiste: “Los ingenieros están haciendo un buen trabajo y vamos a seguir empujando para darles el mejor feedback posible y trabajar lo mejor que pueda”.
En el otro lado del box, su compañero en Pramac, Toprak Razgatlioglu, cerró el test último, a 2,1 segundos de la referencia. Miller, que le ha dado rueda en varias tandas tanto en Sepang como en Buriram, salió en su defensa: “Está trabajando duro. Es múltiple campeón del mundo, pero al final del día es un rookie y estos neumáticos, esta moto…”. Contexto clave: “Si llegara con una moto que está luchando delante, por supuesto esperaría más. Pero por desgracia para él llega a un proyecto que en este momento estamos construyendo”.
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Y dejó clara su implicación: “Llegará. Intenté ayudarle todo lo que pude con una rueda en la primera tanda larga y otra al final del día, como hicimos en Sepang. Intento hacer lo mejor posible para ser un buen compañero y ayudar en su transición”.

