
El camino de Yamaha para volver a ser competitiva en MotoGP se está convirtiendo en un auténtico dolor de cabeza. Si alguien pensaba que los problemas de la marca japonesa se limitaban a la falta de caballos en su nuevo motor V4, los test de Buriram han demostrado que la crisis es mucho más profunda. Los pilotos oficiales han terminado la pretemporada de 2026 con una imagen impropia de una fábrica de este calibre: compartiendo una sola moto por piloto porque se han quedado sin motores frescos.
La situación en el box japonés este domingo era de desconcierto total. Después de un invierno marcado por las dudas sobre la fiabilidad, Fabio Quartararo y Álex Rins se encontraron con que no podían usar sus dos unidades de la M1. Este frenazo en seco llega en el momento en el que más kilómetros necesitan para poner a punto el nuevo prototipo antes de que arranque el Mundial en unas semana.
Massimo Meregalli, el jefe del equipo, ha tenido que dar la cara para explicar por qué sus pilotos estaban de brazos cruzados parte del tiempo. El italiano ha confirmado que el problema no ha sido una rotura catastrófica como la de Sepang, sino una falta de previsión con el kilometraje de las piezas. Básicamente, se han quedado sin motores con vida útil antes de terminar el trabajo programado en Tailandia.
Meregalli fue muy directo al explicar el motivo de este parón forzado en el garaje: "Hemos decidido usar solo una moto el segundo día. El motivo es que en las otras dos motos del equipo de fábrica habíamos alcanzado el kilometraje máximo de los motores al final del primer día", recoge Speedweek.com.
La logística tampoco ha ayudado a que el test terminara con normalidad. El equipo está esperando una remesa de material que no ha llegado a tiempo para estas pruebas. "Todas las piezas y motores nuevos que tenemos previsto utilizar para el inicio de la temporada no nos llegan hasta mañana", admitió Meregalli. Esta falta de componentes nuevos ha obligado a conservar lo poco que quedaba sano en las motos para no arriesgarse a una avería seria.
En cuanto al rendimiento, las noticias tampoco son buenas para los seguidores de la marca de los diapasones. La Yamaha M1 sigue siendo, de media, unos 10 km/h más lenta que las Ducati o las Aprilia en las rectas. A pesar de los cambios internos, la moto definitiva para empezar el año será la que hemos visto en estos test, sin más experimentos hasta que empiece la competición oficial.

Meregalli dejó claro que no habrá soluciones mágicas para las primeras carreras del año: "Actualmente todas las motos están con el mismo nivel de motor y también la especificación que utilizaremos el fin de semana de carrera corresponde a la del test de Buriram".
La única tabla de salvación para Yamaha es el reglamento de concesiones. Al ser el fabricante con peores resultados, son los únicos que pueden evolucionar el motor durante la temporada, mientras que Honda ya ha subido de nivel y tiene el diseño congelado. En el horizonte asoma una evolución del V4, pero todavía no tiene fecha de estreno.
El jefe del equipo confirmó que el desarrollo sigue en marcha, aunque pide paciencia a los aficionados y a sus propios pilotos. "Habrá una nueva fase de desarrollo del motor. No hay un calendario exacto para su esteno. Lo que es seguro es que correremos la primera parte de la temporada con lo que tenemos disponible actualmente", explicó Meregalli.
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La realidad es que Yamaha está en su punto más bajo. Antes de que el Mundial regrese a los circuitos europeos, el equipo tendrá que sobrevivir con un motor que no corre lo suficiente y que, como se ha visto en Tailandia, tiene problemas de suministro de piezas. "Antes de volver a Europa no habrá cambios en la especificación del motor", sentenció el directivo.

