
El nuevo motor V4 de Yamaha está dando más dolores de cabeza de los esperados en este arranque de 2026. Tras el parón obligado por seguridad que dejó a las motos azules en el garaje durante el miércoles, Álex Rins ha vuelto a rodar este jueves en Sepang, aunque lo ha hecho con la correa corta. La marca japonesa no quiere más sustos después de ver cómo los motores de Fabio Quartararo y Toprak Razgatlioglu pasaban a mejor vida de forma prematura.
La situación en el equipo oficial es un poco desoladora. Rins se ha quedado solo ante el peligro porque Quartararo ya está de camino a casa. El francés sufrió una caída fea el martes y se rompió el dedo anular de la mano derecha, así que ha preferido volar a Europa para operarse y llegar bien a la siguiente cita. Mientras tanto, en Japón, los ingenieros han pasado 24 horas analizando datos sin descanso para entender por qué se rompen sus nuevos propulsores.
El propio Rins explicó con naturalidad lo que les dijeron los jefes para dejarlos en el muro. "Nos dijeron que no podíamos salir porque los motores de Fabio y Toprak se rompieron. Por seguridad, era mejor revisarlo todo", confesó el piloto español. Por suerte, parece que el gabinete de crisis ha dado sus frutos: "Parece que han localizado el problema y por eso nos han dejado volver a pista".
Aun así, no ha sido un entrenamiento normal. Rins ha terminado el día en la 12ª posición, a algo más de un segundo del tiempo de Álex Márquez, que sigue volando con la Ducati. En Yamaha han preferido ir sobre seguro y no han dejado que Álex castigue demasiado la mecánica. Se han centrado en cosas que no estresan el motor, como la posición de conducción o los ajustes de la suspensión.
"Por suerte, lo más importante ya lo habíamos probado en el shakedown y el primer día de test", comentaba Rins para quitarle hierro al asunto. "En el plan de trabajo nos hemos centrado en temas menores pero importantes, como las suspensiones, la horquilla y la ergonomía. Por el problema de ayer no pudimos hacer todo lo que queríamos, así que hoy nos hemos centrado sobre todo en la postura sobre la moto".

El ambiente en el box es de tensa calma. Saben que tienen un motor potente entre manos, pero de nada sirve si se rompe a las primeras de cambio. Por eso, Yamaha les ha pedido paciencia y kilómetros de calidad antes que cantidad. "Al final parece que el problema está identificado y hoy nos han dado el visto bueno para volver, aunque con calma y haciendo pocas cosas. Hemos probado la ergonomía y haremos una pequeña simulación de carrera al sprint", explicaba el piloto.
Lo que sí ha dejado claro Rins es que, a pesar de los miedos, la moto corre. No le han recortado potencia para evitar las roturas, simplemente han limitado las vueltas que podía dar. "Lo que pasó ayer no nos ha limitado ni en revoluciones ni en prestaciones, la moto va igual que en los primeros días", aseguraba convencido de que el potencial del V4 sigue ahí.
La mirada de todo el equipo está puesta ya en el próximo test en Tailandia. Allí es donde Yamaha debería traer la solución definitiva para que sus pilotos puedan dar gas a fondo sin miedo a quedarse tirados en una nube de humo. Rins cruza los dedos para que las piezas nuevas que lleguen a Buriram funcionen como deben.
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"En Tailandia llegarán motores nuevos y podremos conducir con más libertad", decía Álex con la mente ya en la próxima pista. De momento, toca conformarse con haber salvado los muebles en Sepang: "Ahora el problema parece controlado, pero hay que mantener la calma. Por suerte, ni Miller ni yo tuvimos problemas, pero no podíamos arriesgar".

