Jorge Lorenzo ha vuelto a poner el foco sobre uno de los campeonatos más controvertidos de la historia reciente de MotoGP. Diez años después del título de 2015, el balear ha revelado un detalle hasta ahora desconocido: durante aquella temporada escondió una criosauna dentro de su motorhome para recuperarse físicamente tras cada sesión, manteniéndola en secreto para que Valentino Rossi no supiera que contaba con esa ventaja.
La confesión llega en una entrevista con Moto.it y sirve para ilustrar hasta qué punto Lorenzo llevó al límite la preparación física y logística en un año marcado por la tensión extrema dentro del box de Yamaha. Aquel Mundial acabó con Lorenzo campeón, Rossi segundo y un clima enrarecido por las acusaciones del italiano contra Marc Márquez, que aún hoy siguen generando debate en el paddock.
Según explica el propio Lorenzo, la criosauna era una pieza clave de su rutina de recuperación. Tras cada entrenamiento o carrera, se sometía a sesiones de tres minutos a temperaturas cercanas a los -180 grados. El objetivo era acelerar la recuperación muscular y llegar en mejores condiciones físicas a cada salida a pista. No era algo habitual en MotoGP en aquel momento, y precisamente por eso decidió ocultarlo.
El piloto reconoce que no fue fácil mantener el secreto. Los motorhomes de Lorenzo y Rossi solían estar aparcados uno junto al otro, lo que obligó a extremar las precauciones: "Quería mantenerlo en secreto porque siempre aparcaban el motorhome de Valentino al lado del mío", explica. Para lograrlo, su asistente tenía instrucciones claras para colocar el sistema de forma que no fuera visible desde el exterior. Ni siquiera el entorno más cercano del italiano debía enterarse.
La logística era compleja. Para alimentar la criosauna era necesario hidrógeno, y el equipo de Lorenzo tenía que encontrar proveedores cerca de cada circuito. En algunos casos, su asistente tenía que desplazarse hasta 100 kilómetros para conseguirlo. Todo formaba parte de un plan diseñado para no dejar rastro y evitar que la competencia supiera exactamente qué estaba haciendo.
Lorenzo admite que ni siquiera su propio mánager conocía el dispositivo. "No quería que nadie lo supiera, todo para tener una ventaja competitiva", señala. Además de la criosauna, llevaba consigo un médico y un fisioterapeuta, construyendo un entorno completamente personalizado dentro de un motorhome que había adquirido precisamente porque podía desmontarse y configurarse a su gusto, a diferencia de los modelos estándar del paddock.
Estas revelaciones encajan con la imagen de un Lorenzo obsesivo con el rendimiento, meticuloso hasta el extremo y dispuesto a invertir todo lo necesario para ganar. Él mismo lo resume sin rodeos: "Hice todo e invertí todo para ser más fuerte cada día".
El trasfondo de aquel Mundial fue tan intenso que acabó marcando su futuro. La respuesta tibia de Yamaha tras el título y el desgaste acumulado en la relación con el equipo terminaron empujando a Lorenzo a dejar la marca japonesa para fichar por Ducati en 2017. Su carrera en MotoGP finalizaría en 2019, tras una única y complicada temporada con Honda, lastrada por las lesiones.
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Ahora, con la perspectiva del tiempo, Lorenzo no solo revisita aquel título, sino que aporta nuevas piezas a un rompecabezas que sigue generando titulares una década después. Un recordatorio más de que, en MotoGP, las batallas no siempre se libran solo en la pista.

