Livio Suppo vuelve a mirar al mercado de MotoGP con la calma de quien ya ha estado ahí muchas veces. Y lo hace justo cuando el paddock empieza a moverse de verdad de cara a 2027, con prácticamente todos los contratos importantes en el aire y un cambio técnico de fondo que lo condiciona todo: la llegada de los motores 850 cc.
La gran pregunta es quién dará el primer paso. Y, sobre todo, quién se equivocará primero. Para Suppo, el error clásico está claro: "En este tiempo tienes que identificar al piloto que te gusta. Un error que se comete a menudo es no concentrarse en uno sino tantear a tres o cuatro, y eso es muy peligroso". Lo explica con una comparación directa y poco diplomática: "Es como cuando ligas con una chica, si ligas con otras no sirve de nada". Según él, ese juego ya ha empezado, y algunos nombres van claramente por delante. Quartararo y Acosta, principalmente, pilotos que buscan un cambio y que ya están, dice Suppo, "mirando a su alrededor".
La llegada de las primeras pruebas con las 850 podría, en teoría, frenar un poco el mercado. En la práctica, Suppo cree que servirá de poco. Los tiempos estarán en manos de probadores, y eso distorsiona la lectura. Honda y KTM parecerán fuertes por tener a Aleix Espargaró, Pol Espargaró o Dani Pedrosa, mientras que otros proyectos quedarán en peor posición simplemente por experiencia: "Será difícil interpretarlos, tendremos que hacer una especie de acto de fe". A eso se suma el cambio de proveedor de neumáticos, otro factor que puede alterar jerarquías de forma artificial, como ya ha ocurrido otras veces.
Y ahí enlaza con uno de los mensajes más críticos de toda la entrevista. Para Suppo, reducir la cilindrada a 850 cc es "otro error más". Lo dice sin rodeos. En un momento histórico delicado para los fabricantes, obligarles a diseñar motores nuevos desde cero no le parece inteligente. "Si el objetivo era reducir prestaciones, había mil maneras de hacerlo con los motores actuales". Su ejemplo es claro: limitar depósitos, hacerlo de forma progresiva, tocar reglajes. No reinventarlo todo.
En ese contexto aparece inevitablemente Marc Márquez. ¿Puede volver a Honda para cerrar el círculo? Suppo no lo descarta en absoluto. "Ahora mismo ni siquiera él lo sabe". Todo dependerá de su recuperación física y de cómo se vea a sí mismo tras una nueva lesión. Pero deja una frase que pesa mucho: "Si conozco un poco a Marc, la idea de volver a trabajar con su antiguo equipo le atraería mucho". Márquez sigue vinculado emocionalmente a Honda, es el equipo de la etapa más larga de su carrera, y eso cuenta: "No me extrañaría", admite, aunque insiste en que es pronto.
También habla de Bagnaia, y aquí el tono cambia. Más irónico. Más afilado. "Pecco es un piloto muy fuerte... que debería hacer un curso de comunicación", admite. Suppo cree que muchas de las teorías que rodean al italiano nacen de cómo se expresa. Demasiado críptico, demasiado ambiguo. Que diga que quiere acabar su carrera en Ducati suena romántico, lógico incluso, pero la realidad del mercado es otra: "Si un fabricante se lo pusiera difícil, le ofreciera un gran sueldo y siguiera luchando, ¿se quedaría?". Demasiadas variables como para dar nada por cerrado.
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¿Y los japoneses? Para Suppo siguen siendo una amenaza real. Por tamaño y músculo económico: "Son los fabricantes que pueden permitirse pagar mucho a los pilotos, como siempre ha sido". Si entran fuerte, el tablero puede saltar por los aires. Como aficionado, lo tiene claro: espera cambios, porque los cambios generan interés. Y MotoGP, ahora mismo, necesita precisamente eso. Movimiento. Ruido. Decisiones que no sean conservadoras.

