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Valentino Rossi volvió al equipo oficial Yamaha en 2013 después de dos temporadas aciagas en Ducati. El de Tavullia regresó al cobijo de una marca con la que había logrado cuatro títulos de MotoGP, confiando en olvidar sus dos peores años en la categoría reina sobre una moto, la Desmosedici, con la que jamás encontró el feeling necesario para ser rápido.
El #46 coincidió en su regreso a Yamaha con los mejores años de Jorge Lorenzo junto a la fábrica de Iwata. El mallorquín había sido campeón del mundo en 2010 y 2012, quedándose a las puertas del título en 2011 frente a un Casey Stoner intratable sobre la Honda del equipo Repsol.
Si había alguien que conocía la Yamaha YZR-M1 hasta el último tornillo, ese era Jorge Lorenzo. El prototipo de Iwata era en ese momento la MotoGP más sólida de toda la parrilla, y Valentino Rossi sacó petróleo de los settings de Lorenzo en su regreso a Yamaha.
Al #99 no le importó compartir esa información con Valentino por el bien de Yamaha, aunque tal y como revela Jorge en su último libro 'Lo que aprendí hasta los 30', no fue lo único que el de Tavullia copió del español.
"Rossi había regresado a Yamaha [en 2013] y había interés en que mejorase sus resultados", escribe Lorenzo. "Supe que mi preparador, Antonio Casciano, se había reunido en Tavullia con Rossi y su preparador. Le contó cómo era mi método de entrenamiento, y decidí interrumpir mi colaboración con Antonio. Valentino empezó a entrenar con las mismas motos que yo usaba en Gerno, haciendo los mismos ejercicios. Casualidad o no, empezó a ser más competitivo".
En opinión de Lorenzo, Valentino había traspasado la línea de confianza que ambos habían trazado tras el regreso del italiano al box de Yamaha. De hecho, a raíz de este suceso, Jorge optó por ser más conservador a la hora de compartir información técnica con los ingenieros de Valentino en cada gran premio, llegando incluso a apartar a su jefe de equipo, Massimo Meregalli, de sus reuniones técnicas al término de cada entrenamiento libre y clasificatorio.
"Decidí hablar con Maio [Massimo Meregallo], yo podía aceptar que me copiase los settings antes de cada carrera, pero aquello era demasiado. Preferí que Meregalli no asistiese más a mis reuniones técnicas despues de cada sesión, sospechaba que se lo podía decir todo al equipo de Rossi", escribe Lorenzo en Lo que aprendí hasta los 30, el libro más vendido en Amazon dentro de la sección de Deportes de Motor en el mes de abril.