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- El ÖTX Controller permite gestionar suspensiones electrónicas Öhlins sin usar la ECU original.
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- Es un sistema "plug-and-play" que se instala fácilmente en cualquier moto con batería de 12V.
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- Puedes guardar varios perfiles y desconectar el mando una vez configurado el rebote y compresión.
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Las suspensiones electrónicas siempre han sido ese caramelo que solo podías probar si estrenabas moto. El problema principal era que estos sistemas necesitaban estar integrados con la ECU para controlar el rebote, la compresión o incluso la precarga del muelle. Si tu moto ya tiene unos años y no equipaba este tipo de suspensiones, te tenías que conformar con los ajustes manuales de toda la vida porque adaptar la electrónica de fábrica era un dolor de cabeza.
Pero las cosas han cambiado este 2026. Un ingeniero holandés ha dado con la tecla para que cualquiera pueda actualizar su moto, sea del año que sea. Mark van Veggel, el responsable de Futuri Motion Tech, ha lanzado un pequeño aparato llamado ÖTX Controller. Es un módulo de control que cabe en la palma de la mano y que permite manejar suspensiones electrónicas Öhlins TTX sin necesidad de que la moto tenga una electrónica moderna o una ECU compatible.
El invento es ideal para los que entran a circuito y buscan un ajuste fino o para quienes devoran kilómetros de carreteras ya sea en solitario o en compañía. El funcionamiento es bastante básico: el dispositivo se conecta directamente a los motores de la suspensión. Según explica Van Veggel, su aparato permite un ajuste súper preciso con solo apretar un botón, gestionando el rebote y la compresión de forma totalmente independiente.
Instalarlo no parece ninguna pesadilla. Solo necesitas llevar un cable a una batería de 12 voltios y conectar otros dos cables a los motores de los ajustadores de la suspensión (uno para la compresión y otro para el rebote). Es un sistema pensado para llegar y conectar, sin tener que cortar medio mazo de cables de la moto ni volverse loco con el soldador.

Cuando lo enciendes por primera vez, el aparatito hace una calibración rápida. Básicamente, aprende cuál es el recorrido máximo de los ajustadores de tu suspensión y luego divide todo ese movimiento en pasos digitales. Así, puedes pasar de un ajuste blando a uno firme con una precisión que a mano sería imposible de conseguir de forma tan rápida.
Lo más curioso de este ÖTX Controller es su aspecto. Viene en una cajita transparente que nos traslada directamente a los años noventa. Según dicen desde la marca, el diseño tiene esa "vibración de GameBoy de los 90" que tanto nos gusta a los que crecimos con una consola en la mano. Pero más allá de lo estético, funciona con cualquier horquilla, amortiguador trasero o incluso amortiguador de dirección de la gama TTX de Öhlins que use el conector blanco tipo JWPF.
No hace falta que el mando esté siempre enganchado a la moto si no quieres. Una vez que dejas la suspensión a tu gusto, el ajuste se queda guardado y puedes desconectar el mando. Esto es un puntazo porque significa que con un solo controlador puedes configurar la horquilla, el amortiguador o incluso usarlo en varias motos diferentes si tienes una colección en el garaje.
Si eres de los que prefiere llevarlo puesto, puedes guardar varios perfiles y cambiar la configuración de la moto en un segundo según el tramo por el que estés rodando.
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El kit completo sale por 340 euros, más lo que cueste el envío, que al ser un paquete pequeño no debería ser mucho. En la caja te viene el controlador transparente, los cables necesarios para la batería y los motores, unas pegatinas de la marca y un código QR para bajarte el manual directamente al móvil. A esto habría que sumar, lógicamente, el coste de las suspensiones electrónicas, que no es moco de pavo.

