
- Quartararo termina fuera de los puntos y a más de 30 segundos del ganador en Jerez.
- El francés denuncia falta de rendimiento en todas las áreas de la Yamaha.
- “Hace un año estaba en el podio, ahora estoy a 30 segundos”, lamenta.
Fabio Quartararo salió de Jerez con pocas ganas de maquillar la realidad. El francés firmó uno de sus peores domingos recientes, completamente fuera de la pelea y sin ritmo en ningún momento de la carrera. El contraste es brutal: hace un año estaba celebrando en el podio… y ahora ha cruzado meta a más de medio minuto del ganador, y lo peor no es el resultado. Es la sensación.
“No hay mucho que decir sobre este fin de semana”, resumía tras bajarse de la moto. Y no es una frase hecha. Es frustración pura. “He intentado pilotar de forma diferente, cambiar el estilo… pero nada ha cambiado”, explicaba.
Yamaha llegó a Jerez con la intención de probar soluciones. Las probaron; muchas, quizá hasta demasiadas: “Durante el fin de semana hemos probado prácticamente todo: chasis, aerodinámica… cosas que normalmente haces en entrenamientos”, decía Quartararo. El resultado, sin embargo, fue el mismo. “No he visto ninguna mejora importante, así que sinceramente no espero nada para el test del lunes”, soltaba, dejando claro el punto en el que está el proyecto.
Pero donde más contundente fue el francés es al hablar del rendimiento puro de la moto: “No hay un solo aspecto en el que me sienta cómodo”, afirmaba sin rodeos. Y no es una forma de hablar. Lo detalló punto por punto: “Tengo problemas en el frenado, en la entrada en curva, en la aceleración… en todo. Incluso cuando mejoras una cosa, aparece otro problema”.
Quartararo también quiso dejar claro que el problema no está en él: “No soy tonto, sé pilotar una moto y sé cuánto estamos perdiendo”, decía. Y la comparación lo resume todo: “Hace un año estaba en el podio, y hoy estoy a 30 segundos”.
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Sobre el motor, uno de los temas más recurrentes en Yamaha, también fue claro: “No tenemos un motor nuevo, pero sinceramente la velocidad punta no es lo que más nos preocupa aquí”, explicaba. El problema es más profundo, porque ya no va solo de rendimiento, sino de sensaciones: “Lo único que quiero es volver a disfrutar pilotando”, confesaba. Una frase que, en alguien como Quartararo, lo dice absolutamente todo.

