
A veces, una imagen vale más que mil palabras y Marc Márquez lo sabe bien. Seguro que recordáis aquella foto suya en Sachsenring, hundido, apoyándose en un guardarraíl tras irse al suelo otra vez con la Honda. Fue un momento crítico que activó algo en su cerebro: o se iba de Honda, o la retirada sería inevitable. En una charla reciente en el podcast "Imagin y Tengo un Plan", el piloto ha reconocido que ese fue el único punto de su carrera en el que se planteó si de verdad compensaba seguir sufriendo tanto.
Sobre ese instante concreto, Marc es muy transparente al recordar lo que se le pasó por la cabeza: "Esta foto, es uno de los pocos momentos o pocas épocas, quizá la única, que te lo replanteas. Lo de sentido seguir o no. ¿Tiene sentido el sufrimiento o no?". Desde aquel fatídico 2020, su forma de ver las carreras y la competición ha dado un vuelco total.
Antes vivía al límite, sin pensar en las consecuencias para su físico. Él mismo admite que su filosofía de entonces era un error porque forzaba la máquina más de la cuenta. "Yo antes siempre decía una frase y ahora digo, me equivocaba con esta frase, pero la sentía así. Decía, 'Mi cuerpo está hecho para la moto, me da igual', o sea, yo lo entrego todo", confiesa ahora con la perspectiva que dan los años.
Esa madurez le ha enseñado que hay un mundo más allá de las escapatorias de los circuitos. Marc ha entendido que ser un campeón no implica olvidarse de vivir. "Me he dado cuenta de que ojo, que la moto es importante, pero que la vida sigue, la vida hay muchas más cosas, y tu carrera deportiva será una parte de tu vida", explica con una tranquilidad que antes no tenía.
Una de las dudas que más se repiten en las ruedas de prensa es si volveremos a ver al Marc que arrasaba antes de las lesiones. Él es el primero en admitir que el cuerpo no olvida el paso por el quirófano y que las expectativas a veces chocan con la realidad. "Ahora una de las preguntas que me hacen la prensa es eh estará tu 100% y mi respuesta es que no sé cuál es mi 100%. Claro, después de una lesión. Tú no sabes, una lesión te va a afectar más, otra menos", reconoce.
Para Márquez, recuperar ese nivel máximo no es algo que ocurra por arte de magia. Cada vez que los médicos intervienen, el listón se mueve. "Después de abrir el cuerpo, cuando tú tienes una lesión, tu 100% baja. A lo mejor baja un 3%, un 10 o un 20, pero baja, ¿eh? Y entonces no sabes cuál es tu 100%. Tienes que seguir insistiendo y al cabo de 6 meses, 8 meses lo ves", detalla de forma muy directa.
El cambio a la Ducati de Gresini a finales de 2023 fue el momento de la verdad. Aunque parezca mentira para alguien con su palmarés, Marc tuvo miedo de no estar a la altura. El primer día de test en Valencia fue uno de los peores ratos que ha pasado por culpa de la presión. "De los días más nerviosos de mi carrera deportiva fue el primer día probando una Ducati con el equipo Gresini en Valencia. Ahí era donde hemos hablado antes, la duda de que si sería capaz o no de ir rápido con esa moto", admite.
Sus dudas eran tan reales que llegó a preguntar a su equipo de confianza si realmente mantenía el talento para domar una moto diferente. "Entonces yo les preguntaba a los míos, '¿Pero vosotros creéis que sabré conducir una Ducati?' y les decía así tal cual. ¿Tú eres tonto o qué?' me decían", cuenta entre risas sobre la reacción de los suyos.

Sobre un posible regreso a Honda para jubilarse allí, Marc es bastante tajante. Muchos fans sueñan con verle de nuevo vestido con los colores del Repsol Honda, pero él siente que esa historia ya tiene su punto final. "Evidentemente sería muy bonito cerrar el círculo, pero para mí el círculo está cerrado. El círculo de mi carrera deportiva yo lo he cerrado personalmente. Todo lo que venga ahora, bienvenido", asegura.
Su objetivo al dejar la marca japonesa no era otro que volver a sentirse competitivo y ganar de nuevo, algo que ya ha conseguido. "La ambición es la misma, ¿eh? Y las ganas de ganar son las mismas. Pero yo no quería que mi carrera deportiva se acabara con el de después de la lesión de 2020. Ya no volvió a ganar. Yo he vuelto a ganar. Ya está. O sea, círculo cerrado. Ya me he quedado en paz conmigo mismo", afirma rotundo.
Eso sí, que nadie piense que se va a relajar. Marc sigue siendo un animal competitivo que vive por y para las motos, algo que su pareja, Gemma, supo desde el principio. Él mismo le dejó las cosas claras: "Mientras sea deportista vivo por y para mi pasión y mi deporte los 365 días del año serán para rendir al máximo nivel. Me voy a ir una semana de vacaciones contigo, pero porque lo necesito, para desconectar la cabeza, pero si tuviera que entrenar, entrenaría esa semana".
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Marc tiene claro que esta intensidad tiene fecha de caducidad, pero mientras tenga un contrato encima de la mesa, no piensa levantar el acelerador. "Evidentemente también le dije que no será así toda la vida, cuando te retiras ya pues cambias un poquito el enfoque. Un deportista si quiere rendir al máximo nivel son 365 días del año", concluye el piloto catalán.

