Scott Redding arranca una nueva etapa en su carrera deportiva con el regreso a tiempo completo al British Superbike (BSB), un campeonato que ya conquistó en 2019 y que ahora afronta con una mentalidad completamente distinta. A sus 33 años, el británico ha decidido dejar atrás la presión constante por los resultados para centrarse, por primera vez, en disfrutar sobre la moto... o eso dice.
Lejos queda aquel piloto obsesionado con el podio durante su etapa en el Mundial: “Nunca me ha gustado correr en moto, pero me encanta ganar. Si no subía al podio en el Mundial de Motociclismo, sentía que no había hecho lo suficiente”, reconoce Redding, dejando claro hasta qué punto su mentalidad competitiva llegó a pasarle factura.
Su historia, sin embargo, no empezó precisamente con pasión por las motos: “Empecé cuando tenía unos cuatro años con una moto de cross… lo odiaba. Lloraba mucho. Me daba un miedo terrible”, recuerda. Fue el paso a las minimotos lo que cambió todo: “No daba tanto miedo y empecé a divertirme. Pero he llegado donde estoy porque me empujaron. A veces no corría bien, me gritaban y yo lloraba… luego salía y ganaba”.
Esa educación “a la antigua usanza” marcó su carácter: “Creo que eso forjó mi resiliencia. ¿Arriesgaría más por ganar? Sí. Es así desde que era niño. Muchos pilotos hoy prefieren la opción segura, pero la seguridad no te hace ganar”, afirma sin rodeos.
Durante su paso por MotoGP y Moto2, esa mentalidad fue un arma de doble filo: “Fui uno de los pocos británicos que llegaron a MotoGP, subieron al podio y lucharon por el título en Moto2, pero la gente no entiende la presión. Si no subía al podio, para mí no era un buen día”, explica. Una exigencia que terminó afectándole: “Lo viví así durante 10 años y lo sufrí mentalmente. Ahora lo recuerdo con orgullo, pero entonces pensaba que no era suficiente”.
Ahora, en el BSB, el enfoque es otro: “Me divierto y no me importa terminar primero o quinto. Si gano, gano. Pero si quedo cuarto, no puedo hacer nada. Si no me divirtiera, mi carrera sería muy corta”, asegura.
Una reflexión que desemboca en la frase más contundente de su discurso: “He llegado a un acuerdo conmigo mismo. No tengo que demostrar nada. He competido contra los mejores de los mejores en MotoGP, ¿no ven lo que he hecho? Ahora lo hago por mí”.
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Para Redding, este paso atrás en su carrera (del Mundial de Superbikes al campeonato británico) no es un retroceso, sino una decisión consciente: “Es un pequeño paso atrás, pero por las razones correctas”, sentencia, dejando claro que, a estas alturas, su prioridad ya no es demostrar nada… sino volver a disfrutar.

