
Jack Miller es como los gatos, siempre parece caer de pie. Ahora le vemos vestido con los colores del Pramac Yamaha compartiendo box con Toprak Razgatlioglu, pero la realidad es que estuvimos a punto de perderlo en el paddock de MotoGP. El australiano ha soltado una bomba al admitir que, antes de asegurar su manillar para esta temporada 2026, tuvo el teléfono en la mano para buscarse la vida en el WorldSBK.
La historia tiene miga. Miller veía que su etapa en la categoría reina se apagaba a mediados de 2024 y no dudó en contactar a viejos amigos. El piloto ha reconocido abiertamente que "habló con Gigi Dall’Igna", el jefe de Ducati, para ver si había hueco en el mundial de las derivadas de serie de cara a este 2026. Al final, su experiencia con motores V4 fue lo que le salvó el cuello y convenció a Yamaha para ficharlo en su revolución técnica, pero la opción de irse estuvo muy presente.
El cansancio físico y mental del actual formato de MotoGP fue uno de los temas centrales en esas conversaciones con Dall'Igna. Miller fue muy claro sobre la carga de trabajo que soportan los pilotos hoy en día. "El año pasado, también hablé con Gigi. En MotoGP hay 22 rondas, por lo que son 44 carreras, lo cual es mucho sobre una moto", explicaba el australiano, dejando ver que la trituradora del calendario pesa bastante.
Mirar hacia las Superbikes no es algo que le disguste del todo, sobre todo por cómo se gestionan los fines de semana allí. El propio Jack comentó que "el calendario de Superbikes también es bastante agradable". Esa opción sigue rondando su cabeza como un plan de futuro, aunque por ahora ha conseguido mantenerse en la élite de los prototipos.
La edad tampoco parece ser un problema para el de Townsville. Lejos de pensar en la retirada, su pasión por competir sigue intacta y se ve dando gas durante bastante tiempo. "Podría tener 40 años y todavía querer correr, porque me gustan las carreras de motos", aseguró. Para él, lo importante es seguir divirtiéndose encima de la máquina, sea la que sea.
Cuando le preguntan directamente si el WorldSBK es una opción real para más adelante, Miller no se esconde y deja la puerta abierta de par en par. "Depende. Si ya no tuviera oportunidad en MotoGP, ciertamente, si todavía quisiera seguir corriendo, que es algo que no puedo evitar considerar en este momento", admitió.
De momento, la realidad es que sigue aquí y tiene mucho trabajo por delante con la nueva Yamaha. A pesar de los coqueteos con el otro campeonato, su compromiso actual es total. "Pero, ahora mismo, me encanta hacerlo. No creo que vaya a parar pronto, pero ya veremos", dijo para zanjar los rumores de una salida inminente.
Ahora el problema vuelve a ser el reloj y los contratos. Miller está otra vez en una situación límite, con un acuerdo que expira al final de este curso, y quiere asegurar su asiento para 2027 cuanto antes. "Es una temporada extremadamente crucial para mí, pero cada temporada en MotoGP lo es", comentó resignado, sabiendo que se juega el puesto en cada carrera.
La tardanza en firmar su actual contrato le dejó un mal sabor de boca y espera que esta vez la historia sea diferente. "Esta industria es muy despiadada, y la firma del año pasado llegó tarde. Espero, y confío, en que llegue un poco antes este año", señaló. Su plan es sencillo: que su rendimiento en pista obligue a Yamaha a ofrecerle la renovación. "Espero que los resultados hablen por sí mismos y que firmemos pronto".
El sueño de Miller es seguir siendo protagonista en MotoGP, sobre todo con el nuevo reglamento que entrará en vigor el año que viene. "Esperaremos y veremos, pero obviamente ese es mi sueño. Siento que todavía tengo asuntos pendientes aquí en MotoGP", confesó.
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Tiene muy claro lo que quiere, aunque sabe que en este deporte las cosas cambian en un segundo. "En mi mente, ya tengo todo planeado, pero si sucede o no es otra cuestión. En cualquier caso, este es el primer paso en esa dirección", sentenció.

