
Por Borja Arias@borjarias |
Teníamos muchísimas ganas de ponernos al manillar de una de las novedades más esperadas de este 2026. La irrupción de ZXMOTO en el panorama motociclista ha sido un auténtico golpe sobre la mesa, no solo en los concesionarios, sino en la alta competición, donde su llegada al Mundial de Supersport ya se ha traducido en poles y victorias en su año de debut. Detrás de esta marca está Zhuan Xue —excreador de Kove—, quien ha volcado su filosofía de fabricar motos deportivas bien diseñadas y puestas a punto sin concesiones. Tras haberla probado a fondo tanto en carretera como en el trazado del Circuito de Aspar, os adelanto que esta 500RR me ha roto por completo los esquemas.
Lo primero que le pido a cualquiera es que se despoje del clásico estigma de la «moto china». Nada más acercarte a la ZXMOTO 500RR, salta a la vista que el salto cualitativo respecto a otros productos asiáticos es abismal. La calidad de acabado en plásticos, pintura, remates del cockpit o el impresionante basculante monobrazo de aluminio demuestran un nivel de ensamblaje impecable. Elementos como las estriberas, los alerones aerodinámicos o la botonera ofrecen un ajuste y un tacto dignos de marcas de un segmento superior, confirmando que la moto no solo entra por los ojos, sino que está construida con minuciosidad.
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El alma de esta deportiva es, sin duda, su motor tetracilíndrico en línea, una arquitectura muy de moda que aquí desarrolla 84 CV y 46 Nm de par motor. Como buen motor de cuatro cilindros y media cilindrada, toda la «chicha» y la diversión se concentran en la zona alta del cuentavueltas, especialmente a partir de las 8.000 rpm. Por debajo se muestra más tranquilo e ideal para pasear por la calle, pero arriba empuja de verdad. El conjunto se completa con un embrague antirrebote asistido de excelente funcionamiento, un shifter solo para subir marchas y la posibilidad de limitarla para el carnet A2.
En la parte ciclo se nota el minucioso trabajo técnico de la marca para contener el peso en tan solo 170 kg en orden de marcha (con un depósito de 15 litros). Monta un chasis perimetral de acero y suspensiones firmadas por YuAn —horquilla delantera de 41 mm y monoamortiguador trasero— totalmente regulables en ambos trenes, además de un amortiguador de dirección orientable. La frenada está encomendada a Taisko, con bomba radial y doble disco delantero de 320 mm mordido por pinzas radiales, asistido por un ABS ajustable en tres niveles y desconectable.
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Ergonómicamente, la moto resulta sorpresivamente ágil y amigable. Con mi 1,80 m de estatura llego perfectamente al suelo con ambas plantas (asiento a 800 mm) y las piernas quedan encajadas de forma impecable en las formas del depósito para hacer fuerza en los pasos por curva. La postura con los semimanillares no es excesivamente radical para carretera, y la cúpula ofrece una protección aerodinámica muy digna en recta. Para los más exigentes en pista, la marca ofrece pletinas opcionales para bajar la posición del manillar y estriberas más elevadas para evitar rozar con el asfalto.
El apartado tecnológico no se queda atrás en una deportiva de su categoría. Preside el puesto de mando una pantalla TFT a color de 5 pulgadas con conectividad y múltiples modos de visualización. Gracias a la incorporación de una IMU de seis ejes, gestiona de forma impecable tanto el ABS como el control de tracción de tres niveles (ambos desconectables) y tres mapas de potencia. Además, añade detalles como medidor de ángulos de inclinación, sensor de presión de freno delantero, launch control y toma de carga USB.
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En cuanto al comportamiento dinámico, la 500RR es la moto china que más me ha convencido hasta la fecha. La puesta a punto de las suspensiones en circuito me sorprendió por su aplomo y rigidez tras hacer unos mínimos ajustes de precarga. Se siente una moto infinitamente estable, sólida en inclinación y con un tren delantero muy preciso que te transmite total confianza. Durante la jornada en pista sustituimos los neumáticos CST de serie por unos Pirelli de carcasa más blanda y acortamos el desarrollo (quitando dos dientes al piñón de ataque), transformando la moto en una auténtica herramienta devoradora de curvas y con un sonido de escape sencillamente espectacular.
Si tuviera que ponerle algún «pero», señalaría que el desarrollo que viene de serie es excesivamente largo para carreteras reviradas, obligándote a entrar en primera en los garrotes si no quieres quedarte sin empuje. También se echa en falta que el shifter funcione para bajar marchas (auto-blipper) y los neumáticos CST de origen pecan de tener una carcasa tirando a dura para un uso muy deportivo. No obstante, son pequeños matices fácilmente subsanables que no empañan un producto redondo cuyo precio rompedor se sitúa en los 6.692 €.
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En definitiva, ZXMOTO ha creado una deportiva polivalente, divertidísima, ligera y sorprendentemente bien acabada que va a dar muchísimo que hablar en los próximos meses. Si le quitáramos los logotipos, cualquiera juraría que está a los mandos de una superdeportiva europea o japonesa de primer nivel. Pero como una imagen vale más que mil palabras y el aullido de este motor tetracilíndrico hay que escucharlo en directo, os dejo justo aquí abajo el vídeo completo con todas las tomas en pista y carretera. ¡Dadle al play y disfrutad de la prueba!
Por Borja Arias