REPORTAJES

¿La naked definitiva para los amantes de lo clásico? Ponemos a prueba la Honda CB1000F 2026

Publicado el 23/07/2026 en Pruebas de motos

Por Borja Arias
@borjarias | Google+

Las siglas CB representan una parte fundamental de la historia de Honda desde hace más de 65 años, comenzando con la mítica CB92 Supersport de 1959 e hito tras hito a través de iconos como la CB750 de 1969 o la CB1100R de los años 80. En esta ocasión, nos hemos trasladado hasta la histórica ciudad de Roma para probar de primera mano la nueva Honda CB1000F 2026. Una roadster retro que rinde homenaje a las recordadas CB750F y CB900F de 1979 con las que corrió el legendario Freddie Spencer, combinando un diseño de época con la máxima tecnología del presente.

Visualmente, la CB1000F enamora a primer golpe de vista por sus formas ochenteras. Destaca su depósito ancho y escultural que fluye hacia una zaga elevada con el faro trasero cuadrado clásico, asiento cosido con diseño tradicional, manillar elevado y el inconfundible doble claxon presidiendo el frontal. A pesar de su clara inspiración en las glorias del pasado, incorpora un nivel de acabados impecable y un grupo óptico completamente Full LED en todos sus apartados.

Bajo esa piel retro se esconde un propulsor tetracilíndrico en paralelo de 1.000 cc derivado de la mismísima Fireblade, pero puesto a punto con un carácter genuino. Rinde 124 CV a 9.000 rpm y 104 Nm de par a 8.000 rpm, entregando sus cifras máximas a un régimen bastante inferior que en la Hornet. Para lograr ese rendimiento tan aprovechable en bajos y medios, Honda ha montado toberas de admisión asimétricas más largas y un escape que emite un bramido ronco y adictivo muy ochentero. Además, las dos primeras marchas son más cortas para maximizar la agilidad urbana.

La parte ciclo está pensada para ofrecer una conducción confortable sin renunciar a una pizca de deportividad. Su chasis de acero tipo diamante viene acompañado por un subchasis reforzado para dar mayor espacio y confort al pasajero, con suspensiones firmadas por Showa (horquilla invertida de 41 mm regulable y amortiguador Pro-Link ajustado para filtrar mejor los baches). La frenada equipa pinzas radiales Nissin de cuatro pistones sobre discos de 310 mm, asistidas por ABS con función en curva.

En el plano ergonómico, se sitúa como una moto tremendamente accesible para todo tipo de estaturas. El asiento está colocado a tan solo 795 mm del suelo, permitiendo apoyar ambos pies con total facilidad gracias al diseño plano de la zona central. Declara un peso de 214 kg en orden de marcha y cuenta con un depósito de combustible de 16 litros que, sumado a un consumo homologado de 5,6 l/100 km, promete autonomías superiores a los 280 km.

La electrónica de última generación está gestionada por una centralita IMU de seis ejes. Incorpora tres modos de conducción estándar más dos modos totalmente configurables (User), control de tracción con anti-wheelie, sistema de arranque sin llave Keyless, intermitentes autocancelables con señal de frenada de emergencia, toma USB-C y una pantalla TFT a color de 5 pulgadas con conectividad para smartphone que se controla intuitivamente mediante un joystick en la piña izquierda.

Llevada a la práctica, las sensaciones al manillar son sumamente placenteras. La postura de conducción resulta natural y erguida gracias a un manillar 31 mm más ancho que en la Hornet, otorgando un gran control sobre la rueda delantera. El motor empuja con una suavidad encomiable desde abajo, sin molestas vibraciones, y regala una respuesta enérgica en el modo Sport cuando buscamos exprimir el chasis en carreteras de curvas.

A nivel dinámico, la CB1000F destaca por su enorme aplomo y nobleza. No busca ser una naked hiperreactiva, sino una roadster precisa y progresiva que transmite una confianza total en el paso por curva. Las suspensiones filtran a la perfección las irregularidades del firme y el cambio asistido Quickshifter funciona con precisión milimétrica, completando un comportamiento equilibrado tanto para el uso diario como para escapadas de fin de semana a ritmo ágil.

Con un precio de salida fijado en 13.000 €, la Honda CB1000F se posiciona como una opción tremendamente atractiva dentro del catálogo retro actual. Un producto equilibrado, facilísimo de conducir, con un motor con personalidad desbordante y ese inconfundible halo de nostalgia que la convierte en una candidata firme para ocupar un hueco de honor en cualquier garaje.

¿Quieres ver la Honda CB1000F en acción y escuchar el rugido de su tetracilíndrico por las carreteras romanas? No te pierdas nuestra videoprueba completa a continuación:

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