
Redacción @todocircuitoweb |
De los coches de choque al monte Tibidabo, con la preciosa ciudad de Barcelona a nuestras espaldas. Qué mejor sitio que este para descubrir el último lanzamiento de Macbor, una marca de la casa que ha decidido volver a apostar con fuerza por el segmento de las naked de 125 cm³. Su nueva apuesta se llama Shifter 125 EVO, una Street Fighter que visualmente parece una moto de mayor cilindrada (300 o 400 cm³) y que cuenta con unos acabados y remates que nos han dejado a toda la prensa sorprendidos por su excelente calidad de fabricación.
Esta moto no está pensada únicamente para el público joven que busca una estética moderna y rompedora para acaparar miradas en cada semáforo. También es el producto perfecto para aquellos conductores convalidos (más de tres años de carnet de coche) que, sin intención de sacarse el carnet de moto grande, exigen un producto premium con el límite legal de 15 CV para disfrutar tanto de la ciudad como de las escapadas por carretera.
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Detrás de este modelo hay un gran trabajo de desarrollo. La Shifter 125 EVO ha sido totalmente diseñada y desarrollada en Barcelona, un proceso que ha requerido dos años de trabajo y más de 30 moldes hasta dar con el producto final. Aunque la fabricación se confía al gigante asiático QJ Motor, todo el proceso está estrictamente supervisado por la marca catalana, que cuenta con oficina, diseñadores e ingenieros propios en China para garantizar los estándares de calidad europeos que se aprecian a simple vista.
Un motor alegre y una parte ciclo muy equilibrada
A los mandos, la ergonomía es muy deportiva gracias a un manillar plano y bajo que te hace cargar peso sobre el tren delantero. En su corazón late un motor monocilíndrico de refrigeración líquida que rinde 15 CV de potencia. En nuestra prueba por autovía, la moto demostró ser muy voluntariosa, manteniendo cruceros de entre 110 y 115 km/h, e incluso alcanzando los 120 km/h con soltura, lo que nos permitió adelantar a otros scooters de la misma cilindrada con facilidad. Como es habitual en estos motores, para exprimir todo su potencial hay que mantener la aguja alegre, jugando entre las 7.000 y las 9.000 vueltas.
En el apartado ciclo, equipa una horquilla invertida delantera con barras de 37 mm (sin regulación) y un monoamortiguador trasero regulable en precarga. El sistema de frenos se lleva un notable alto: cuenta con una pinza de doble pistón de anclaje convencional sobre un disco delantero de 260 mm. Tras completar unos 140 kilómetros de ruta, no eché en falta más mordiente. Me gustó especialmente el tacto del freno trasero, muy dosificable y con mucho recorrido antes de que actúe el ABS. Además, un gran tanto a favor de la electrónica es que el ABS es totalmente desconectable (delante, detrás o en ambos ejes), e incorpora un control de tracción también desconectable, un detalle de seguridad poco común en este segmento.
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Equipamiento de categoría superior
Si algo sorprende de esta 125 es su equipamiento de serie, más propio de monturas de 500 o 600 cm³. Empezando por su óptica delantera Full LED con unas luces diurnas en forma de colmillos que le otorgan una personalidad única, e incorporando detalles de calidad como piñas retroiluminadas, manetas de freno y embrague regulables, protectores de manetas integrados y una doble toma USB (tipo A y tipo C).
Tecnología a bordo: La Shifter 125 EVO incluye de serie una cámara delantera Full HD que graba continuamente en una tarjeta de memoria junto a la batería (gestionable por App), ideal como seguridad ante imprevistos de tráfico.
La instrumentación corre a cargo de una pantalla a color de 5 pulgadas con una visibilidad excelente. Cuenta con conectividad móvil a través de la aplicación Carbit Ride y dispone de la función Mirror Link, lo que permite duplicar la pantalla de nuestro teléfono para utilizar, por ejemplo, Google Maps de forma muy sencilla mediante un código QR.
Consumos, ergonomía y conclusiones
El chasis es un multitubular de acero que se combina con una firma lumínica trasera muy atractiva y un asiento de cuero con doble costura. Aunque los hay más blandos, aguanté la ruta perfectamente. Con un depósito de 12,5 litros y un consumo real que situamos entre los 3,5 y 4 litros a los 100 km (yendo a ritmo muy alegre), la autonomía estimada antes de entrar en reserva ronda los 310 o 320 kilómetros. Además, es una moto extremadamente accesible para cualquier estatura: su asiento está a solo 785 mm del suelo y detiene la báscula en 139 kg con el depósito lleno, haciéndola idónea para maniobrar entre el tráfico o para quienes se inician en las dos ruedas.
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En carreteras reviradas es donde realmente te lo pasas en grande. La moto va tan bien asentada en los cambios de dirección que te hace desear que tuviera 30 o 40 caballos más. Por ponerle alguna pega, la horquilla delantera podría ser un punto más rígida para evitar un ligero flaneo en conducciones muy espirituosas, y la palanca de cambios queda algo alta, obligando a mover mucho el pie. Detalles menores para una moto que te saca una sonrisa en cada curva.
Lo mejor de todo llega a la hora de pasar por caja: cuesta 2.999 € y está disponible en cuatro colores. Pocas rivales ofrecen este nivel de acabados, comportamiento y equipamiento por este precio. Una opción de acceso al mundo de la moto que roza la perfección.
No te pierdas todos los detalles de nuestro análisis en movimiento y descubre cómo rinde en carretera en el siguiente vídeo:
Redacción 