Por Borja Arias@borjarias | Google+ |
Muy buenas, amigos. Hoy os doy la bienvenida a TodoCircuito.com desde un marco verdaderamente incomparable: Buitrago del Lozoya. Nos hemos venido hasta esta preciosa villa amurallada de la Comunidad de Madrid para arrancar una ruta de unos 120 kilómetros que nos va a llevar a descubrir los recovecos más espectaculares de la denominada "sierra pobre". Es un itinerario ideal para disfrutar cualquier fin de semana, ya sea en solitario o acompañados. Para afrontar este exigente recorrido de curvas, asfalto cambiante y desniveles, contamos con la compañera perfecta: la nueva Yamaha Tracer 7 GT Y-AMT, una de las novedades más esperadas de este 2026.
Esta nueva generación de la sport-turismo de media cilindrada de la firma de los tres diapasones ha madurado notablemente. Estéticamente, adopta un diseño afilado que se alinea de forma directa con el de su hermana mayor, la Tracer 9. Sin embargo, la auténtica revolución de este modelo radica en la introducción de la tecnología Y-AMT (Yamaha Automated Manual Transmission). Nos encontramos ante un sistema de cambio automatizado que prescinde por completo tanto de la maneta de embrague como del pedal físico en el pie izquierdo. En su lugar, el piloto dispone de unas levas en la piña izquierda con una ergonomía soberbia que permiten subir o bajar marchas de forma manual cuando se desee, o bien delegar toda la tarea en el modo automático.
La gestión electrónica del cambio automático ofrece dos mapas bien diferenciados: el modo D y el D Plus. He realizado buena parte de la ruta en este último modo y debo decir que el comportamiento es impecable para una conducción alegre. A diferencia del modo estándar, que busca engranar marchas largas rápidamente para contener los consumos, el D Plus estira las revoluciones y mantiene la marcha ideal en mitad del viraje. Evita de este modo que salte una sexta innecesaria en curvas largas y reduce con decisión al llegar a las horquillas más cerradas. El binomio es tan redondo que te permite olvidarte de la transmisión y concentrarte únicamente en disfrutar del paisaje y trazar las curvas con un nivel de fatiga muchísimo menor.
Nuestra primera parada obligatoria ha sido en el Mirador del Puerto de la Puebla, a nada menos que 1.636 metros de altitud. Contemplando estas impresionantes vistas de la sierra norte es un buen momento para hablar del motor. El corazón de esta Tracer sigue siendo el archiconocido y voluntario bloque CP2, un bicilíndrico en paralelo que rinde casi 74 caballos de potencia y ofrece 68 Nm de par motor. Es un propulsor enérgico, vivo y con un tacto muy divertido que mueve el conjunto con una soltura envidiable. Durante nuestra intensa jornada de pruebas, el consumo real se ha situado en unos contenidos 4,8 litros a los 100 kilómetros, una cifra excelente teniendo en cuenta el ritmo y los desniveles afrontados. Cabe destacar que, si bien es un motor impecable para ir solos, cuando viajamos con máxima carga o acompañante a velocidades elevadas, hay que anticipar un poco más las recuperaciones y los adelantamientos.
Tras cruzar los pintorescos huertos y las calles empedradas de La Hiruela, nos hemos adentrado en una zona revuelta donde la renovada parte ciclo de la Tracer 7 ha sacado a relucir sus garras. Aunque mantiene el chasis de tipo diamante en acero, este ha sido reforzado en puntos clave para soportar mejor el equipaje de los viajes largos. Además, el basculante de aluminio se ha alargado 40 milímetros, una ganancia que se traduce en una estabilidad soberbia y un aplomo intachable a altas velocidades o en curvas rápidas. El gran salto cualitativo se lo llevan las suspensiones: en el tren delantero debuta una contundente horquilla invertida con barras de 41 mm ajustable, mientras que el amortiguador trasero de esta versión GT incorpora un comodísimo pomo remoto para regular la precarga en función de si viajamos solos o acompañados. El resultado es un paso por curva mucho más rápido, intuitivo y firme que el de su predecesora.
En lo que respecta a la frenada, se mantiene el eficaz conjunto de pinzas radiales y doble disco delantero de 298 mm asistido por ABS. Su mordida es potente, muy dosificable y se complementa a la perfección con el nuevo tarado de la suspensión, permitiendo hincar el tren delantero con total confianza. El ABS es muy noble en su intervención en la rueda delantera, aunque se muestra un pelín más abrupto en la sección posterior si forzamos la máquina en las frenadas más agresivas. Las llantas SpinForged de 17 pulgadas vienen calzadas de serie con los excelentes neumáticos Michelin Road 6 GT, un compuesto de corte premium que garantiza un agarre y una confianza superlativos desde el primer minuto de la ruta.
Nuestra siguiente parada nos lleva ante la impresionante "Gran Muralla China de Guadalajara", un cañón de pizarra esculpido por el río Jarama en el límite provincial. En un entorno tan rudo es donde más se agradece el generoso equipamiento de serie que justifica el apellido GT de esta Tracer 7. La protección aerodinámica es fantástica gracias a un parabrisas 90 milímetros más alto que el de la versión estándar, el cual cuenta con un sistema mecánico tan sencillo que se puede regular con una sola mano incluso en marcha. El asiento Confort es una auténtica delicia que evita cualquier tipo de factura física tras pasar todo el día sobre la moto, y las maletas laterales integradas ofrecen 30 litros de capacidad, espacio suficiente para alojar un casco integral. Tampoco se quedan en el tintero elementos indispensables para el mototurismo como los cubrepuños, los puños calefactables, el caballete central y el control de crucero de serie.
Toda la gestión de la moto se visualiza ahora a través de una generosa pantalla TFT a color de 5 pulgadas que ofrece hasta cuatro opciones de diseño para la instrumentación. Cuenta con conectividad total y navegación integrada mediante la aplicación Garmin StreetCross, un accesorio que se vuelve vital para perderse por carreteras secundarias, apoyado por una cómoda toma USB para mantener el smartphone cargado. La navegación por los menús es sumamente intuitiva gracias a las nuevas piñas de Yamaha, que incorporan un práctico joystick muy fácil de accionar. Los espejos retrovisores, por su parte, ofrecen una imagen nítida y están perfectamente posicionados para vigilar lo que dejamos atrás.
Terminamos nuestra ruta de 300 kilómetros contemplando la imponente mole de hormigón de la presa del Atazar. La Yamaha Tracer 7 GT Y-AMT se consolida como una de las herramientas más inteligentes y polivalentes del mercado actual: es una moto ligera y ágil para el entorno urbano diario, pero sumamente madura y armada para viajar al fin del mundo. Esta variante tecnológica con cambio automatizado se encuentra disponible por un precio de 12.000 € en los acabados Icon Performance y Tech Black, mientras que la versión estándar con cambio convencional arranca en los 10.500 €. Si buscas una compañera para todo, la efectividad y la comodidad de esta montura son difíciles de superar.
Para que podáis acompañarme a través de los paisajes de la Sierra Norte de Madrid y ver en detalle cómo trabaja este revolucionario cambio Y-AMT en carretera, os dejamos el vídeo de nuestra prueba dinámica a continuación:

Por Borja Arias