
- Quartararo reconoce que la frustración le llevó a decir cosas que no eran correctas.
- Yamaha asegura que seguirá dando al francés todas las actualizaciones de la M1.
- El conflicto comenzó por el desarrollo de la V4 y el test de Pirelli en Austria.
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Fabio Quartararo y Yamaha han dejado atrás la tensión que apareció después del GP de Aragón. El piloto francés terminó muy enfadado tras aquella carrera y sus declaraciones sobre el desarrollo de la futura MotoGP de 2027 levantaron bastante malestar dentro del equipo. Ahora, después de una reunión entre las dos partes, la situación parece mucho más tranquila.
El problema empezó cuando Quartararo mostró su malestar por no poder participar en el próximo test de Pirelli en Austria. El francés quería probar los neumáticos que utilizará MotoGP a partir de 2027 y consideraba que esa experiencia también podía ser útil para Yamaha mientras sigue trabajando en su moto con motor V4.
La situación era especialmente delicada porque Quartararo ya sabe que su etapa con Yamaha terminará cuando acabe la temporada. A partir de 2027, el campeón del mundo de MotoGP de 2021 cambiará de marca y se convertirá en piloto de Honda. Eso había provocado dudas sobre el papel que debía tener durante los últimos meses de su relación con Yamaha.
Después de Aragón, el francés llegó a decir que ya no quería ayudar con el desarrollo de la V4 de Yamaha en esas condiciones. Sus palabras fueron fruto de la frustración acumulada por los resultados y por una situación deportiva que lleva tiempo sin estar a la altura de sus expectativas.
Pero el asunto no ha terminado convirtiéndose en una guerra interna. Yamaha y Quartararo se sentaron a hablar antes del GP de San Marino y, según explicó el propio piloto, todo quedó solucionado durante esa reunión.
"Tuvimos una reunión, todo quedó solucionado y todo es bastante normal", explicó Quartararo a su llegada a Misano. El piloto prefirió no contar qué se habló exactamente durante el encuentro, aunque sí reconoció que algunas de sus declaraciones posteriores a Aragón fueron demasiado fruto del momento.
"¿Me arrepiento de lo que dije? No creo que sea cuestión de arrepentirse o no. Creo que, por la frustración, se dijeron algunas cosas que quizá no eran correctas. Tuvimos una reunión todos juntos la semana pasada, lo solucionamos y ahora todo es bastante normal", explicó el piloto de Yamaha.
Quartararo también quiso explicar por qué en ocasiones termina mostrando públicamente su enfado. El francés sigue siendo muy competitivo y reconoce que resulta complicado aceptar que su moto no esté donde él quiere, especialmente cuando su objetivo sigue siendo luchar por las posiciones delanteras.
"Uno nunca se acostumbra a los momentos difíciles y la frustración, obviamente, siempre está presente cuando no consigues lo que quieres. No importa si sabemos que nuestro paquete ahora mismo no está al nivel que querríamos. No te acostumbras: soy competitivo y quiero luchar", comentó el campeón de 2021.
El propio Quartararo entiende que esa frustración es precisamente una señal de que todavía tiene ganas de competir. "Si realmente no me importara, significaría que no me estoy divirtiendo y que ya no quiero correr. Por eso a veces mi frustración es excesiva. Simplemente tengo que decir las cosas correctas en el momento adecuado", añadió.
Incluso reconoció que quizá debería buscar otra forma de desahogarse cuando las cosas se complican. "Quizá debería exteriorizarla de otra manera. Tal vez tengo que hacerlo cuando estoy solo en la autocaravana y después hablar con los medios de una forma más amable", dijo Quartararo con cierta ironía.

Desde Yamaha también han querido cerrar el asunto. Massimo Meregalli, team manager del equipo oficial, confirmó que hubo una conversación con el piloto y que la intención de la marca es terminar el año trabajando exactamente igual que hasta ahora.
"Creo que Fabio entendió el peso de sus palabras después del GP de Aragón. Ayer, cuando llegó, aclaramos todo y lo más importante es trabajar de la manera más profesional posible hasta final de año", explicó Meregalli.
Para el responsable del equipo japonés, lo ocurrido en Aragón ya está olvidado. Yamaha quiere centrarse en las carreras que quedan y aprovechar todo lo posible la segunda mitad de una temporada que está siendo complicada para el fabricante.
"Para nosotros, lo ocurrido en Aragón ya forma parte del pasado y estamos realmente centrados en intentar maximizar lo que podamos hacer desde ahora hasta final de temporada", aseguró el italiano.
Meregalli también dejó claro que esta conversación no va a cambiar la forma en la que Yamaha trabaja con Quartararo. Aunque el piloto se marchará a Honda, seguirá recibiendo las novedades que la fábrica prepare para su M1 durante los últimos grandes premios del año.
"No vamos a cambiar nuestra manera de trabajar. En cuanto tengamos actualizaciones, Fabio las tendrá. Para nosotros es nuestra forma de trabajar. También en el pasado siempre hemos trabajado de esta manera y continuaremos así hasta terminar esta temporada", afirmó.
La otra cuestión pendiente era el famoso test de Austria con los neumáticos Pirelli. Quartararo quería participar para conocer de primera mano las gomas que marcarán una parte importante del cambio técnico de MotoGP en 2027, pero Yamaha finalmente decidió no incluirle en el test.
Meregalli explicó que la decisión no se tomó pensando exclusivamente en Quartararo. Yamaha estaba dispuesta a permitir su presencia si los demás fabricantes también llevaban a sus pilotos actuales que cambiarán de equipo al terminar 2026. Al no producirse esa situación, la marca japonesa optó por seguir otro plan.
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"Sobre el test de Austria, creo que estábamos disponibles para permitir que nuestro piloto que se marcha probara los Pirelli si todo el mundo iba a hacerlo. Al final no es así y organizamos nuestro plan de una manera diferente", explicó Meregalli.
