- La Comisión Europea estudia sistemas capaces de limitar automáticamente la potencia del motor cuando se supera la velocidad permitida.
- La tecnología abriría un debate delicado en el mundo de la moto: seguridad frente a control total del acelerador.
- Por ahora no hay ninguna ley en marcha, pero las motos modernas ya cuentan con gran parte del hardware necesario.
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¿Y si la moto dejara de obedecerte cuando giras el puño? Esa es la pregunta que empieza a sobrevolar el sector tras conocerse que la Comisión Europea está analizando tecnologías capaces de ir un paso más allá de los actuales asistentes de velocidad.
Hoy en día las motos ya corrigen muchos errores del piloto. El ABS evita bloqueos, el control de tracción limita pérdidas de adherencia, la electrónica antiwheelie controla los caballitos y los radares adaptativos regulan la velocidad de crucero. Sin embargo, todavía existe una decisión que sigue dependiendo exclusivamente del motorista: cuánto acelerar.
Eso es precisamente lo que podría cambiar en el futuro... La idea que se está estudiando consiste en un sistema capaz de detectar el límite de velocidad de cada vía mediante GPS, cartografía digital y reconocimiento de señales. Si el vehículo interpreta que se está superando ese límite, en lugar de emitir una advertencia sonora o visual podría intervenir directamente sobre el motor para impedir que siga ganando velocidad.
De momento no existe ninguna propuesta legislativa concreta ni una fecha para su posible implantación. Pero el simple hecho de que se esté explorando técnicamente ya ha encendido el debate.
Sobre el papel, el argumento es sencillo: el exceso de velocidad sigue siendo uno de los factores presentes en miles de accidentes cada año y los vehículos modernos disponen cada vez de más información sobre el entorno. Si un coche o una moto saben cuál es el límite permitido, algunos consideran lógico impedir que lo sobrepasen.
El problema aparece cuando esa teoría aterriza en el mundo real de las dos ruedas... Pues a diferencia de otros vehículos, la aceleración en una moto no siempre se utiliza para correr más. En muchas ocasiones sirve precisamente para evitar situaciones de riesgo. Adelantar un camión en una carretera secundaria, escapar de un conductor distraído que invade nuestro carril o ganar espacio respecto a un vehículo demasiado pegado son maniobras donde una respuesta inmediata del acelerador puede marcar la diferencia.
Ahí es donde surge la gran pregunta: ¿debe ser el software quien tenga la última palabra? Los críticos con esta posible tecnología recuerdan además que los actuales sistemas de reconocimiento de velocidad todavía cometen errores. Confusiones entre vías paralelas, señales temporales por obras o lecturas incorrectas forman parte de las incidencias registradas en numerosos vehículos equipados con asistentes de velocidad.
Mientras una advertencia equivocada puede resultar molesta, una limitación automática de potencia durante una maniobra de adelantamiento sería un asunto mucho más serio.
Por ahora todo sigue siendo una posibilidad a largo plazo. La Comisión Europea únicamente está estudiando qué tecnologías podrían desarrollarse en el futuro y cualquier paso regulatorio requeriría años de pruebas, debates políticos y validaciones técnicas.
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Sin embargo, la dirección que está tomando la industria es evidente. Los aceleradores electrónicos ride-by-wire, las plataformas inerciales y la conectividad avanzada ya forman parte del equipamiento habitual de muchas motos modernas.
