
-
- KTM admite un grave defecto en sus motores de MotoGP tras el preocupante accidente de Barcelona.
-
- Los austriacos necesitan el permiso de todos los constructores rivales para poder reparar las piezas.
-
- Aprilia tiende la mano a la marca naranja y ya ha dado luz verde para abrir las unidades selladas.
Añadir como fuente de noticias
KTM se ha metido en un buen jardín este verano. La marca de Mattighofen está sufriendo de lo lindo en esta primera mitad de la temporada por culpa de unos problemas de fiabilidad en sus motores que nadie se esperaba. Lo que parecía un bache puntual ha terminado por destapar una crisis bastante seria en los boxes naranjas que ya está dando mucho que hablar en el paddock.
El momento más crítico y peligroso de esta falta de fiabilidad ocurrió en el circuito de Barcelona. Durante la carrera del domingo, la moto de Pedro Acosta se apagó de golpe en plena recta, perdiendo toda la potencia de manera repentina. Álex Márquez, que venía justo detrás lanzado a fondo, no pudo esquivar la moto naranja y terminó sufriendo una durísima caída que le provocó la fracturas en vértebras y clavícula.
Ante un panorama tan serio, los jefes del equipo han decidido que ya no sirve de nada esconder los problemas. Aprovechando la cita en el circuito de Sachsenring, Pit Beirer, el máximo responsable deportivo de la marca austriaca, dio la cara ante los micrófonos de SKY Sport MotoGP para explicar de forma directa qué está pasando en las entrañas de sus prototipos.
El director de KTM Motorsports fue muy claro al confesar la realidad por la que están pasando sus ingenieros en el box. "La situación no es fácil, dentro de nuestros motores hay algo que no va bien. Sabemos que en algunos motores todavía existe ese riesgo, por lo que hemos cogido otros para no correrlo", reconoció el directivo.
El fallo de fabricación ya está localizado por los técnicos del equipo, pero saber dónde está el error no soluciona el entuerto de un día para otro. El componente defectuoso sigue estando presente en varias de las unidades de potencia que tienen disponibles para lo que queda de año, lo que compromete los planes de la estructura oficial y de sus equipos satélites.
La seguridad de los pilotos es ahora mismo la prioridad absoluta en la fábrica centroeuropea, por lo que prefieren dejar motos en el camión antes que lamentar otro accidente en la pista. "Hay un problema y tenemos que resolverlo, hay motores que no podemos usar también por razones de seguridad. Debemos usar el parón de verano para esto", admitió Beirer de forma tajante sobre el trabajo que tienen por delante.
El gran obstáculo para solucionar esta crisis no es solo mecánico, sino también de despachos. Por reglamento, KTM tiene los propulsores completamente precintados hasta que termine la temporada en Valencia, una norma que también afecta a Ducati y Aprilia, y de forma excepcional este año, también a Yamaha y Honda a pesar de su nivel de concesiones.
Cambiar la pieza defectuosa por otra nueva dentro de los motores que ya están asignados requiere obligatoriamente que sus rivales de la asociación de constructores firmen un papel dando su permiso.
Para alivio de la marca austriaca, la solidaridad entre rivales europeos ha funcionado a las primeras de cambio. Aprilia ya ha dado su visto bueno para que puedan abrir los bloques mecánicos y solventar este fallo por motivos de seguridad, un gesto que relaja un poco la tensión del campeonato.
Beirer no quiso dejar pasar la oportunidad de agradecer públicamente este balón de oxígeno por parte de la competencia italiana. "Quiero dar las gracias a Fabiano Sterlacchini y a Massimo Rivola de Aprilia, que nos están ayudando", comentó agradecido el austriaco, valorando la predisposición de los mandatarios de Noale en este momento tan delicado.
.jpg)
Este embrollo que sufre KTM nos trae a la cabeza de forma inevitable los fantasmas de lo que vivió Yamaha en el año 2020. En plena temporada de la pandemia, la firma de los tres diapasones sufrió una crisis de fiabilidad brutal durante el primer fin de semana de carreras en el circuito de Jerez, donde los motores de Valentino Rossi y Franco Morbidelli dijeron basta de forma consecutiva.
Los ingenieros de Iwata descubrieron entonces que un fallo en el departamento de ingeniería de Japón provocó que se mezclaran válvulas de dos proveedores externos diferentes. El segundo lote de piezas tenía la mitad de resistencia que el original homologado, lo que hacía que los motores se rompieran. Yamaha tuvo que bajar las revoluciones por minuto de sus motos para salvar los muebles y pidió abrir los propulsores por seguridad a la asociación de constructores.
Aquel movimiento terminó en un desastre para los japoneses. Las marcas rivales, con Honda llevando la voz cantante en las reuniones, se cerraron en banda y exigieron un documento oficial del proveedor que demostrara el fallo de fábrica de manera infalible. Al no poder presentar ese papel, Yamaha tuvo que retirar la petición de ayuda y correr con motores al límite de su vida útil.
Las cosas se pusieron todavía peor para los de Iwata cuando se descubrió que habían usado esas válvulas sin avisar desde la primera cita del año, saltándose las normas. El castigo final fue una resta de 50 puntos en el mundial de marcas, aunque sus pilotos consiguieron salvarse de la quema y mantuvieron sus puntos intactos en las clasificaciones individuales.
Leer también: Álex Márquez se culpa de su caída en Sachsenring: "Fue un pequeño error, pero muy doloroso"
KTM espera tener un destino mucho más amable que el de los japoneses gracias a este primer pacto de caballeros con la gente de Aprilia. Los de Mattighofen tienen ahora unas semanas cruciales por delante para convencer al resto de fabricantes del paddock'y poder arreglar sus unidades de potencia antes de que el semáforo vuelva a ponerse en verde tras las vacaciones.
